
Londres, 22 de marzo de 2026 – Un submarino nuclear de la Royal Navy, el HMS Anson, ha llegado al Mar Arábigo y se posiciona en aguas profundas del norte de la región, lo que otorga al Reino Unido capacidad para lanzar ataques con misiles de crucero Tomahawk contra objetivos en Irán en caso de una escalada del conflicto en Oriente Medio, según informaron fuentes militares citadas por el diario Daily Mail y confirmadas por agencias internacionales como Reuters y Anadolu Agency.
El HMS Anson, de la clase Astute, partió del puerto de Perth, Australia, el 6 de marzo y recorrió aproximadamente 5.500 millas náuticas hasta su actual emplazamiento. Equipado con misiles Tomahawk Block IV de ataque terrestre —con un alcance de alrededor de 1.600 kilómetros (1.000 millas)— y torpedos pesados Spearfish, el submarino representa una opción de disuasión y respuesta rápida para el Gobierno británico, que ha autorizado recientemente el uso de bases en territorio del Reino Unido por parte de Estados Unidos para strikes contra sitios iraníes que amenazan el Estrecho de Ormuz.
La llegada del submarino se produce en la tercera semana de un conflicto regional intensificado, marcado por bloqueos en el Estrecho de Ormuz —vital para el tránsito petrolero mundial— y amenazas mutuas entre Irán y las potencias occidentales. Downing Street ha confirmado que el primer ministro Keir Starmer aprobó el viernes el apoyo logístico a operaciones estadounidenses, aunque no se ha anunciado una intervención directa británica.
La reacción de Irán
Irán ha respondido con advertencias de represalias contra cualquier país que intervenga directamente en el conflicto. Teherán ha amenazado con utilizar su arsenal balístico, que según funcionarios iraníes está limitado oficialmente a 2.000 kilómetros. Israel y algunas fuentes occidentales afirman que Teherán ha demostrado recientemente capacidad para alcances de hasta 4.000 kilómetros. Esto tras lanzamientos fallidos o interceptados hacia la base conjunta estadounidense-británica de Diego García en el océano Índico. Esta distancia teóricamente permitiría alcanzar territorio británico, aunque expertos en defensa británicos y el ministro de Vivienda Steve Reed han descartado que exista una evaluación concreta de una amenaza directa contra Londres o el Reino Unido continental.
El Ministerio de Defensa británico mantuvo un perfil bajo ante las informaciones. Se limitó a afirmar que las capacidades navales “están bajo revisión constante”. Y que el despliegue forma parte de la postura de disuasión aliada en la región. Analistas destacan que el submarino nuclear ofrece una plataforma sigilosa y de largo alcance. Esta es ideal para operaciones en un escenario de alta volatilidad, sin comprometer buques de superficie ante amenazas iraníes como drones, misiles antibuque y minas.
El movimiento británico se inscribe en la coordinación estrecha con Estados Unidos. Los estadounidenses ha intensificado su presencia naval y aérea en respuesta a las acciones iraníes en el Golfo Pérsico. Mientras tanto, la Royal Navy ha optado por un despliegue más limitado en comparación con aliados. Francia ha enviado una armada más visible, lo que algunos observadores atribuyen a limitaciones presupuestarias y estratégicas en la flota británica.
Hasta el momento, no se han reportado órdenes de ataque inminentes desde el HMS Anson, pero su posicionamiento eleva el umbral de riesgo. Este conflicto que ya ha generado interrupciones en el comercio marítimo global y temores de una escalada mayor. El Gobierno británico ha reiterado su compromiso con la seguridad de las rutas comerciales y la estabilidad regional. Mientras Irán mantiene su retórica de defensa soberana ante lo que califica como “agresión imperialista”.



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