
El 23 de julio de 2025, Rusia y Ucrania concluyeron una tercera ronda de negociaciones en Estambul. Acordaron intercambiar 1,200 prisioneros de guerra por cada bando. Sin embargo, las conversaciones no lograron avances hacia un alto el fuego.
Las delegaciones intercambiaron memorandos con propuestas de paz, pero sus posturas siguen siendo irreconciliables.
El ministro de Defensa ucraniano, Rustem Umerov, lideró la delegación de Kiev. Entregó una lista de 339 niños presuntamente secuestrados por Rusia. Ucrania exige su retorno y un alto el fuego de 30 días. Propuso un intercambio total de prisioneros y garantías internacionales contra futuras agresiones. También busca mantener su camino hacia la UE y la OTAN.
Rusia, liderada por Vladimir Medinsky, presentó demandas opuestas. Exige que Ucrania retire sus tropas de cuatro regiones parcialmente ocupadas: Donetsk, Luhansk, Zaporiyia y Jersón. También pide detener la movilización militar y prohibir la presencia de fuerzas extranjeras. El memorando ruso insiste en levantar sanciones y limitar el ejército ucraniano.
“Propusimos un alto el fuego de 24-48 horas para evacuar heridos”, dijo Medinsky. Rusia ofreció devolver 3,000 cuerpos de soldados ucranianos. Sin embargo, Ucrania rechazó estas propuestas, calificándolas de insuficientes. “Un alto el fuego debe prevenir más muertes”, afirmó el presidente Volodímir Zelenski.
Las negociaciones, celebradas en el Palacio de Çırağan, duraron menos de una hora. Fueron mediadas por Turquía y con presión de EEUU, Donald Trump ha instado a un acuerdo rápido, amenazando con retirar la mediación. Sin embargo, las posiciones distantes frustran el proceso.
“Rusia no busca la paz, solo pausas tácticas”, denunció el diputado ucraniano Oleksiy Goncharenko.
Desde mayo de 2025, ambos países han intercambiado 2,000 prisioneros en Estambul. La guerra, iniciada en 2022, ha dejado 500,000 muertos, según estimaciones de la ONU. Rusia controla el 18% del territorio ucraniano, incluyendo Crimea, anexada en 2014.
La reunión logró avances humanitarios, pero la paz sigue lejana. El intercambio de prisioneros comenzará pronto, pero los memorandos reflejan visiones opuestas. Mientras, la violencia continúa en el frente, y la presión internacional crece.



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