
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, no se anduvo con rodeos al desmentir un reporte de CNN que sugería un cese en la cooperación de inteligencia entre el Reino Unido y Washington en el Caribe. Calificando la información como “imprecisa o engañosa”, Rubio defendió la solidez de las alianzas estadounidenses y reafirmó el compromiso de su país con la seguridad nacional, apuntando directamente al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela como el principal responsable de la crisis.
El origen del conflicto: Reportes que Rubio tacha de “Plaga”
El detonante fue un informe de CNN que afirmaba que el Reino Unido había suspendido el intercambio de inteligencia sensible sobre embarcaciones sospechosas en el Caribe, supuestamente en respuesta a los ataques aéreos y marítimos ordenados por el presidente Donald Trump contra “narcolanchas”. Estos operativos, que han resultado en al menos 19 acciones militares con un saldo de más de 70 fallecidos, han generado críticas de aliados como Francia y reservas en la Unión Europea, que cuestionan su legalidad bajo el derecho internacional.
Rubio, sin embargo, no entró en detalles clasificados sobre inteligencia, pero fue tajante: “Nada ha cambiado” en la colaboración con Londres, y Estados Unidos cuenta con “sus propios activos en la región para recopilar inteligencia y actuar sobre ella”.
El funcionario republicano fue más allá, describiendo estos reportes como una “plaga” de historias inexactas. “Provienen de personas que tienen una agenda o quieren hacerse importantes, pero que en realidad no están al tanto de la información clasificada”, aseguró Rubio durante declaraciones en el marco del G7, donde el tema ni siquiera fue debatido por aliados preocupados.
Esta postura no solo desarma la narrativa de CNN, sino que subraya una frustración mayor con la cobertura mediática que, según él, socava esfuerzos legítimos contra el crimen organizado.
La Justificación Militar: Una “Operación antidrogas” continua y condicional
Rubio no se limitó a defender la inteligencia compartida; reforzó la base de las operaciones militares como una respuesta directa a la amenaza narco. “Se trata de una operación antidrogas ordenada por el presidente en defensa de la seguridad nacional del país”, enfatizó, destacando que ya se observa una reducción en el número de narcolanchas en rutas clave del Caribe y el Pacífico.
El secretario de Estado fue claro sobre su temporalidad: “Podría detenerse mañana mismo si dejan de enviar lanchas de drogas”. Esta declaración no solo justifica la agresividad de los ataques –que incluyen destrucción de embarcaciones sin advertencia previa–, sino que la presenta como una medida proporcional y reversible, alineada con la doctrina de “autodefensa hemisférica” de la administración Trump.
El dedo acusador contra Maduro
Uno de los momentos más contundentes de Rubio fue su ataque al gobierno venezolano. Reiteró su calificación del régimen de Nicolás Maduro como un “régimen narcoterrorista” que “coopera abiertamente con el envío de estas drogas hacia Estados Unidos e incluso Europa”. Con un toque irónico, agregó: “Quizás deberían estar dándonos las gracias”, refiriéndose a cómo las operaciones benefician indirectamente a Europa al interrumpir flujos transatlánticos de narcóticos.
Rubio recordó que Maduro es buscado por la justicia estadounidense por nexos con el narcotráfico, vinculándolo directamente a cárteles como el Tren de Aragua. Esta retórica endurece la posición de Washington, que ve en Venezuela no solo un proveedor de petróleo inestable, sino un hub de “organizaciones terroristas” que amenazan la seguridad global.
Prioridad nacional: Trump defiende intereses bajo amenaza
En cierre, Rubio enfatizó que “la prioridad del presidente es defender los intereses y la seguridad nacional, que están bajo amenaza de estas organizaciones terroristas”. Sus palabras responden no solo a CNN, sino a un coro de críticas: desde el presidente colombiano Gustavo Petro, quien suspendió el intercambio de inteligencia con EE.UU. por los ataques, hasta el ministro francés Jean-Noël Barrot, quien los tildó de violatorios del derecho internacional.



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