
La creciente visibilidad de jóvenes que se identifican como animales no humanos, conocidos como therians, sacude las plataformas digitales y enciende alarmas en la comunidad científica. Este fenómeno, que trasciende el simple disfraz para anclarse en una percepción interna inmutable, plantea un desafío sociológico sin precedentes en el continente. Mientras miles de adolescentes en México, Argentina y Colombia adoptan comportamientos animales en espacios públicos, la psicología busca respuestas entre la búsqueda de pertenencia y la disociación.
A diferencia del movimiento “furry”, donde predomina el juego de rol y el arte, el therianismo se define por una conexión involuntaria con un animal específico o “teriotipo”. Esta identidad no surge de una elección estética, sino de una vivencia que los protagonistas describen como espiritual o neurológica. El auge actual responde a un ecosistema digital que valida estas narrativas, permitiendo que conductas antes marginales se conviertan en tendencias globales de alto impacto.
La perspectiva psicológica: ¿Identidad o mecanismo de defensa?
La Dra. Kathleen Gerbasi, psicóloga social pionera en el estudio de identidades no humanas, sostiene que estas subculturas ofrecen un espacio de seguridad frente a la hostilidad del mundo real. Desde un enfoque clínico, especialistas como el psicólogo Favio Albarenque sugieren que no debemos patologizar el fenómeno de entrada. Sin embargo, advierten que la identificación animal puede funcionar como un alivio al “dolor psíquico” en una etapa tan vulnerable como la adolescencia.
El concepto de “cambios” o shifts, donde el individuo experimenta impulsos o sensaciones físicas del animal, es objeto de estudio por su cercanía con la neurodiversidad. Investigaciones recientes indican una presencia significativa de personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) dentro de la comunidad therian. Para estos jóvenes, el animal representa una metáfora de fuerza, libertad o aislamiento que su identidad humana no logra procesar satisfactoriamente en la sociedad actual.
Dimensión sociológica y el boom en redes sociales
Desde la sociología, el fenómeno se interpreta como una respuesta a la crisis de las instituciones tradicionales. En Latinoamérica, la viralización de videos realizando quadrobics —movimientos en cuatro extremidades— en parques públicos ha generado desde burlas hasta preocupación institucional. Esta subcultura rompe las reglas sociales de comportamiento, desafiando la noción binaria de lo humano y lo animal en un contexto de hiperconectividad que premia lo disruptivo.
El impacto en el continente es profundo debido a la rápida adopción tecnológica y la necesidad de grupos de apoyo. La falta de un marco educativo sobre estas identidades digitales deja a los padres y educadores sin herramientas claras ante comportamientos que parecen evadir la realidad cotidiana. La construcción de estas “tribus urbanas” digitales refleja una sociedad que busca etiquetas nuevas para explicar sentimientos antiguos de alienación.
Hacia una integración de la realidad y lo virtual
El desafío para las sociedades americanas es integrar estas manifestaciones sin caer en la estigmatización extrema ni en la validación acrítica. Expertos coinciden en que, mientras la conducta no genere un malestar clínico significativo o una desconexión total con la realidad, el therianismo seguirá siendo una forma contemporánea de exploración identitaria. La clave reside en comprender que, detrás de una máscara de lobo, hay un joven buscando ser comprendido en un mundo cada vez más complejo.
Fuentes: Punto de Corte, Diario de Sevilla, ABC Color, Furscience (Dr. Kathleen Gerbasi), Diario Cambio Uruguay, Radio Nacional Argentina.
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