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En un paso significativo hacia la normalización de sus lazos bilaterales, los gobiernos de Venezuela y República Dominicana anunciaron el 1 de febrero de 2026 la reactivación de sus servicios consulares y la reconexión aérea, poniendo fin a un periodo de interrupciones que se remontaba a 2024.
Este acuerdo permite la reapertura de los consulados en Caracas y Santo Domingo, facilitando trámites migratorios y consulares esenciales para las comunidades de ambos países, que habían estado suspendidos por siete meses.
El anuncio, emitido a través de comunicados oficiales de las cancillerías, incluye instrucciones a las autoridades aeronáuticas para restablecer los vuelos en los próximos días.
Esta medida se enmarca en el contexto de la reciente transición política en Venezuela, tras la intervención estadounidense y la captura de Nicolás Maduro, y representa una de las primeras señales de apertura internacional en la era interina de Delcy Rodríguez.
Las expectativas son optimistas, especialmente entre las diásporas venezolana y dominicana. Se anticipa que la reactivación impulse el turismo, el comercio y la movilidad familiar, aliviando las dificultades enfrentadas por miles de migrantes.
Organizaciones como la Asociación de Líneas Aéreas de Venezuela (ALAV) estiman que los vuelos internacionales podrían expandirse gradualmente después de marzo, contribuyendo a la recuperación económica.
Las reacciones en redes sociales han sido mayoritariamente positivas, con usuarios destacando el avance como un “paso clave” para la cooperación.
Algunos posts celebran la noticia con entusiasmo, enfatizando la reapertura de consulados y vuelos como un hito en la diplomacia caribeña.
Sin embargo, hay voces escépticas que cuestionan si esto es solo una medida temporal influida por presiones externas, aunque el consenso general es de alivio y esperanza por una mayor conectividad regional.


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