
A partir del 1 de septiembre de 2025, la Federación Internacional de Atletismo, conocida como World Athletics, implementará una nueva regulación que exige una prueba genética única para todas las atletas que deseen competir en la categoría femenina en eventos internacionales de ranking mundial, como los Campeonatos Mundiales de Atletismo en Tokio.
Esta medida, aprobada por el Consejo de World Athletics, busca garantizar la integridad de las competencias femeninas mediante la verificación del sexo biológico de las participantes.
La prueba, que detectará la presencia del gen SRY (indicador del cromosoma Y), podrá realizarse mediante un hisopo bucal o un análisis de sangre seca. Según el presidente de World Athletics, Sebastian Coe, esta iniciativa responde a la necesidad de proteger la categoría femenina en el atletismo de élite.
Coe enfatizó que el objetivo es asegurar que las atletas compitan en un entorno justo, donde no exista una “barrera biológica” que limite la participación de mujeres. La prueba será administrada una sola vez en la carrera de una atleta y estará supervisada por las federaciones miembro.
Esta decisión se basa en recomendaciones de un grupo de trabajo creado por World Athletics, que analizó evidencia científica reciente. El grupo concluyó que las regulaciones actuales, que incluyen restricciones para atletas transgénero y con diferencias de desarrollo sexual (DSD), no eran lo suficientemente estrictas.
Desde 2023, World Athletics prohíbe a las atletas transgénero que hayan pasado por la pubertad masculina competir en eventos femeninos internacionales. Además, las atletas con DSD debían reducir sus niveles de testosterona durante al menos seis meses para ser elegibles. Ahora, la nueva prueba genética unifica y refuerza estas normativas.
Sin embargo, la medida ha generado controversia. Organizaciones como OII Europe han criticado la prueba del gen SRY, argumentando que no es infalible, ya que el gen puede aparecer en cromosomas XX o no estar activo en algunos casos. También señalan que estas políticas podrían desalentar la participación de jóvenes atletas, especialmente aquellas con características intersexuales, al imponer procedimientos invasivos.
La Asociación Médica Mundial ha cuestionado regulaciones previas de World Athletics, calificándolas de discriminatorias y carentes de evidencia científica sólida.
El debate sobre las pruebas de género en el deporte no es nuevo. En el pasado, métodos como el test de Barr o pruebas cromosómicas fueron abandonados por su falta de precisión y por violar los derechos de las atletas. Casos como el de la corredora sudafricana Caster Semenya, quien enfrentó restricciones por sus niveles naturales de testosterona, han avivado la discusión sobre la equidad y los derechos humanos en el atletismo.
World Athletics defiende que estas regulaciones no cuestionan la identidad de género, sino que priorizan la equidad competitiva. Coe aseguró que las pruebas se realizarán respetando la privacidad y los estándares médicos. No obstante, la implementación de esta política, que coincide con el contexto político global, como el reciente decreto en Estados Unidos que busca excluir a mujeres transgénero del deporte femenino, ha intensificado el escrutinio sobre cómo los organismos deportivos equilibran la inclusión y la justicia en la categoría femenina.
Con los Campeonatos Mundiales de Tokio 2025 a la vista, esta nueva regulación marca un punto de inflexión en el atletismo. Mientras algunos la ven como un paso hacia la protección del deporte femenino, otros advierten que podría perpetuar estigmas y barreras para atletas con características biológicas diversas. El desafío para World Athletics será implementar esta política de manera que respete tanto la equidad competitiva como los derechos de todas las atletas.



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