La OEA, que trabaja desde 2017 en el país con miras a reformar el sistema electoral nicaragüense, anunció el viernes que acordó con el gobierno un plan de trabajo hasta enero de 2019. Pero la oposición lo cuestiona porque cree que dará “un respiro” a Ortega, y pide cambios inmediatos, incluida la salida del mandatario, en el poder desde 2007.