LA NUEVA OLA DE CAMINANTES Y MIGRANTES VENEZOLANOS: LA CRISIS QUE NO PARA
- Parte 2 -

nueva ola 2

Según datos, trasladarse en vehículo desde el estado Anzoátegui al estado Táchira en Venezuela, significan 1.130 kilómetros de recorrido y desde Caracas, la capital del país, 840 kilómetros.

Pero estas personas no cuentan con vehículos y la gran parte de su trayectoria la hacen caminando. Algunas veces, reciben una cola (aventón) y acortan el trayecto, pero la realidad es que la gran mayoría llega a la frontera colombo-venezolana con calzado no apropiado y, por ende, con llagas en sus pies, quemaduras en la piel y deshidratación. Los niños son los más afectados.

En la vía, se exponen a robos, asaltos y extorsión por parte de efectivos policiales o militares. La mayoría no tiene quién los espere en los países destinos y esperan "resolver" su nueva vida allí.

En Venezuela se quedan hijos, nietos, padres; los caminantes recorren toda Venezuela huyendo, o buscando una nueva vida ante las limitaciones que el propio país acentúa hacia sus habitantes.

Capítulo 3

Enyelber Chinchilla tiene 31 años de edad y al momento de la entrevista se encontraba en un punto de atención a los caminantes ubicado en San Josecito, municipio Torbes, estado Táchira. Allí, el padre Gustavo Alvarado, párroco de la localidad, junto a otros colaboradores les suministran hidratación y alimentos a los migrantes para que recuperen fuerzas y continúen su camino hacia la frontera.

Viaja desde Caracas con un nutrido grupo de 46 personas, entre ellos, su esposa, sus nueve hijos y su suegra. Se dirigen hacia Bucaramanga, Colombia, donde esperan asentarse y encontrar trabajo pronto. Sin embargo, no todos van al mismo lugar. Otros venezolanos que los acompañan viajan a ciudades como Medellín o Pasto, incluso, hay quienes siguen su camino hasta Ecuador.

Enyelber, relata que tuvieron problemas al comenzar esta travesía, desde Valencia, estado Carabobo, ubicado en el centro-norte del país, con las autoridades venezolanas porque no querían dejarlos pasar y trataban de intimidarlos con preguntas.

Finalmente lograron continuar. También contó que ya estuvo fuera del país en una oportunidad. Vivió en Ecuador algún tiempo, pero decidió regresar porque tenía algunos hijos en Venezuela y quiso buscarlos para llevarlos consigo.

Capítulo 4

Milagros Ledezma tiene 28 años de edad, viaja desde Maracay, estado Aragua, también al centro-norte del país. Emprendió este camino junto con una sobrina, su hermana y un vecino de su comunidad. Asegura que la decisión de emigrar se vio fuertemente influenciada por su situación económica y la de sus cuatro hijos, a quienes dejó con parte de su familia en Maracay.

Pese a estar cerca de la frontera, no tiene claro hacia qué ciudad va, pues no tiene familiares o conocidos que la reciban u orienten en su llegada. Lo único que tiene claro es que quiere establecerse para luego regresar por sus hijos a Venezuela.

También acotó que recibieron mucha colaboración de conductores en la vía, autobuses y hasta vehículo de carga los acercaron un poco más a su destino, pero denuncia que autoridades policiales los obligaron a bajarse en más de una oportunidad.