Nicmer Evans | Los flancos débiles de quienes ostentan el poder en Venezuela

Nicmer Evans | Comprender los flancos débiles de quienes ostentan el poder es clave en el momento actual. Aquí 7 de ellos.
Nicmer Evans

“Sus contradicciones internas son insostenibles.” Nicmer Evans

Comprender los flancos débiles de quienes ostentan el poder es clave en el momento actual. Si no los tenemos claros, no podremos entender cómo articular la mayor fuerza posible para su derrota.

  1. Son minoría electoral. Todo su esfuerzo hoy gira en torno a demostrar e incluso imponer lo contrario, utilizando la mayor cantidad de artimañas y argucias posibles. Solo la mayor unión monolítica posible podrá contrarrestar la fuerza desesperada de su acción.
  2. No tienen la razón. Durante años, el gobierno imperante ha utilizado argumentos que en principio lograron persuadir a las mayorías sobre la necesidad de una “revolución”, y del “socialismo”, pero hoy esos mismos argumentos son los que contrastados con la realidad imperante, han demostrado que todo lo que ellos plantearon: Control de cambio, paternalismo, redistribución dadivosa de la renta petrolera, etc, ataque a la propiedad privada, estatismo, centralismo, etc., terminaron siendo la destrucción del poco tejido de la institucionalidad que existía en el país.
  3. La corrupción se los carcome. La utiliza desfachatada y ostentosa de los recursos públicos para su enriquecimiento personal y el uso de los mismos para el control ciudadano, en medio de una situación de escasez de riqueza generada por el mismo ciclo de desfalco, hace que cada vez más la fuente de expoliación sea más disputada, esto produce conflicto entre las élites que tienen el acceso al saqueo de la riqueza nacional.
  4. El recurso fundamental para la preservación del poder es la violencia. Esto sin duda, les ha permitido generar el terrorismo de Estado que impide la movilización popular necesaria para enfrentar el autoritarismo, pero también se convierte en un efecto boomerang cuando en el tiempo, el desprecio acumulado ante este hecho llega a su límite.
  5. Sus propios apoyos internacionales se dividen ante lo insostenible del sistema. La viabilidad de soportar una autocracia corrupta y violatoria de los DDHH implica un aislamiento casi total de un país, pero cuando ese país es absolutamente dependiente de su capacidad de relacionarse con el entorno para su subsistencia, es poco probable que pueda ser sostenido por posiciones ambiguas o aliados que dependen de su legitimidad democrática.
  6. El desprecio popular. Todo el cúmulo de los puntos anteriores genera un rechazo de los ciudadanos a todo lo vinculado a quienes son minoría electoral pero intentan preservar el poder de manera violenta y corrupta, pero en el fondo lo que desean es poder disfrutar de todo lo robado sin ser señalados, por lo que están dispuestos a lograr encontrar mecanismos para alcanzar este objetivo.
  7. Sus contradicciones internas son insostenibles. Con una apariencia sólida, es igual imposible mantener el poder en los términos anteriores sin que existan grandes contradicciones, que aunque sean imprescindibles superar para su subsistencia, sin embargo, de manera inevitable, serán la génesis de su autodestrucción.

Nicmer Evans, politólogo

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