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Marco Rubio, emprenderá un viaje al Caribe para fortalecer la presencia y los intereses estadounidenses en el Hemisferio Occidental. La visita, programada para el miércoles 25 de febrero de 2026 a St. Kitts y Nevis, ocurre poco más de un mes después de la operación militar que destituyó al expresidente venezolano Nicolás Maduro, y en medio de las crecientes amenazas del presidente Donald Trump contra Irán.
Esta movida diplomática busca mantener el foco en América Latina, a pesar de que la atención mundial se centra en el buildup militar en el Medio Oriente.
Detalles del viaje: una cumbre clave en el Caribe
Rubio participará en la 50ª reunión ordinaria de jefes de gobierno de la Comunidad del Caribe (CARICOM), un foro regional que agrupa a 15 naciones caribeñas. Durante su estancia de un día en St. Kitts, el secretario de Estado se reunirá con líderes caribeños para discutir prioridades compartidas, incluyendo la seguridad regional, la lucha contra la migración ilegal y el tráfico ilícito, el impulso al crecimiento económico, y la mejora de la seguridad sanitaria y energética en la región.
El Departamento de Estado ha enfatizado que esta visita reafirma el compromiso de la administración Trump con la estabilidad y prosperidad en el Caribe, especialmente en un contexto de presiones sobre regímenes como los de Cuba y Venezuela. Rubio, quien ha sido un defensor acérrimo de una mayor intervención estadounidense en el Hemisferio Occidental desde su época como senador, busca fortalecer alianzas en una zona estratégica para Washington.
En marzo de 2025, ya había visitado Jamaica, Guyana y Surinam con objetivos similares, discutiendo temas de seguridad y cooperación económica. Esta nueva gira coincide con preocupaciones regionales sobre las sanciones estadounidenses que afectan a Cuba, un vecino clave para muchos países caribeños.
Contexto: la destitución de Maduro y el giro hacia Venezuela
La visita se produce exactamente un mes después de la controvertida operación militar estadounidense del 3 de enero de 2026, que resultó en la captura y destitución de Nicolás Maduro en Caracas. Esta acción, justificada por la administración Trump como una medida para restaurar la democracia y combatir el narcotráfico, ha generado repercusiones en toda América Latina. Rubio ha sido uno de los arquitectos clave de la política dura contra el chavismo, y su presencia en CARICOM servirá para evaluar los posicionamientos de los países caribeños respecto a Venezuela y Cuba, bajo lo que algunos llaman la “Doctrina Donroe”.
En redes sociales y medios, se destaca que Rubio busca un acercamiento con los líderes del Caribe mientras mantiene la presión sobre estos regímenes.
Países como Jamaica y Guyana, que han recibido visitas previas, podrían servir de puente para alinear a la región con los intereses estadounidenses, especialmente en temas de migración y narcotráfico.
Las amenazas a Irán: un telón de fondo global
Mientras tanto, el viaje de Rubio ocurre en paralelo a la escalada de tensiones con Irán. El presidente Trump ha amenazado con ataques limitados contra instalaciones nucleares iraníes, en respuesta a lo que Washington describe como provocaciones en el Medio Oriente. Con un aumento masivo de fuerzas estadounidenses en la región —mayor incluso que el buildup previo a la operación en Venezuela—, la administración ha shifted su prioridad extranjera hacia Teherán. Sin embargo, Rubio insiste en no descuidar el “patio trasero” de EEUU, argumentando que la inestabilidad en América Latina podría ser explotada por potencias externas como China o Rusia.
Esta dualidad resalta las prioridades de la segunda administración Trump: confrontar amenazas globales mientras consolida influencia regional. Analistas sugieren que el viaje podría servir para contrarrestar narrativas de que EEUU está distraído por Irán, reafirmando su rol en el Caribe.
Repercusiones y reacciones
La visita ha generado reacciones mixtas. En el Caribe, algunos líderes ven oportunidades para mayor cooperación económica y sanitaria, pero otros expresan preocupación por las presiones sobre Cuba y Venezuela, que podrían afectar la unidad regional.
En Puerto Rico y otros territorios, se interpreta como un esfuerzo por mantener la cohesión hemisférica post-Maduro.
Una última instancia, este viaje de Rubio no solo busca reafirmar intereses estratégicos, sino también enviar un mensaje de que, a pesar de las crisis globales, Estados Unidos sigue comprometido con su influencia en el Caribe. En un mundo multipolar, mantener aliados cercanos es clave para la agenda de Trump.


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