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El precio del petróleo ha alcanzado una nueva alza récord en marzo de 2026, marcando uno de los repuntes más explosivos en décadas debido a la escalada del conflicto en Oriente Medio, especialmente la guerra involucrando a Irán, que ha generado interrupciones en la producción y el transporte clave.
Este lunes 9 de marzo de 2026, el barril de crudo Brent (referencia global) tocó un pico intradía de 119.50 dólares durante las primeras horas de negociación, su nivel más alto desde 2022 y uno de los máximos históricos en términos recientes. Tras el máximo, retrocedió, pero se mantuvo por encima de los 103-106 dólares por barril al cierre parcial del día, con fluctuaciones entre 96 y 119 dólares en la sesión.
El West Texas Intermediate (WTI), benchmark estadounidense, también rompió barreras: superó los 119 dólares en su punto más alto (alrededor de 119.43 dólares) y cotizaba cerca de 99-103 dólares, representando subidas diarias de hasta 18-20% y semanales récord (hasta 35% en algunos casos desde inicios de marzo).
Las causas principales son:
- La intensificación de la guerra con Irán, que ha frenado envíos y producción en la región.
- Amenazas y ataques que afectan el Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial (unos 16-17 millones de barriles diarios).
- Recortes de suministro anunciados por productores del Golfo y suspensiones de exportaciones.
- El nombramiento de Mojtaba Khamenei como nuevo líder supremo de Irán, que ha aumentado la incertidumbre geopolítica.
Expertos advierten que, si las disrupciones persisten o el conflicto se prolonga, los precios podrían probar los 120-150 dólares por barril en las próximas semanas, lo que dispararía la inflación global, elevaría los costos de gasolina (ya en aumento en EE.UU. y otros países) y golpearía economías dependientes de energía importada.
Este “shock petrolero” ha provocado caídas en bolsas mundiales, pánico en los mercados y llamados urgentes de la OPEP+, el G7 y gobiernos para estabilizar el suministro. Recuerda las crisis de los 70 y 2022, pero con un impacto potencialmente mayor en un mundo aun recuperándose de tensiones previas.
Un repunte que está redefiniendo la economía global en tiempo real.


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