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Ginebra, 26 de febrero de 2026 – La tercera ronda de negociaciones indirectas entre Irán y Estados Unidos sobre el programa nuclear iraní finalizó este jueves en Ginebra sin un acuerdo definitivo, aunque ambas partes y el mediador omaní destacaron progresos notables en el diálogo, en medio de una elevada tensión militar en Oriente Medio.
Las negociaciones, mediadas por el ministro de Exteriores de Omán, Badr bin Hamad Al Busaidi, se extendieron durante varias horas y fueron descritas por el canciller iraní Abbas Araghchi como “una de las rondas más intensas y largas” de las conversaciones. Araghchi afirmó que se lograron “buenos avances” en temas nucleares y el alivio de sanciones, aunque persisten diferencias en otros aspectos.
El ministro omaní confirmó en su cuenta de X que se registraron “avances significativos” y que las partes realizarán consultas en sus capitales respectivas. Las conversaciones técnicas continuarán la próxima semana en Viena, Austria, posiblemente en menos de una semana, lo que mantiene viva la esperanza de evitar una escalada bélica.
Irán insiste en limitar el diálogo estrictamente al programa nuclear y al levantamiento de sanciones, proponiendo incluso compras de bienes estadounidenses e inversión extranjera como parte de un posible pacto. Por su parte, Washington busca incluir restricciones al programa de misiles balísticos iraníes y al apoyo a milicias regionales, demandas que Teherán rechaza vincular al tema nuclear.
El contexto es de máxima presión
El presidente Donald Trump ha desplegado la mayor acumulación militar estadounidense en la región en décadas, con amenazas explícitas de acción armada si no se alcanza un acuerdo rápido. Irán, por su lado, ha advertido que un ataque provocaría una “guerra devastadora” con repercusiones regionales.
Aunque no se anunció un pacto, la decisión de reanudar las charlas en Viena sugiere que el diálogo sigue activo y que ambas partes prefieren la diplomacia al conflicto directo, al menos por ahora. Expertos ven un optimismo cauteloso, pero advierten que las brechas en posiciones clave —como el enriquecimiento de uranio y los misiles— podrían complicar un acuerdo final.


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