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29 de octubre de 2025.- Israel anunció este miércoles 29 de octubre que retomará unilateralmente el alto el fuego establecido en el plan de paz propuesto por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Esta decisión llega apenas horas después de una noche de intensos bombardeos israelíes que dejaron al menos 104 palestinos muertos, según el Ministerio de Salud de Hamás en Gaza. Según el gobierno de Benjamín Netanyahu, los ataques fueron en respuesta a lo que calificó como “violaciones flagrantes” por parte de Hamás.
A pesar de la negativa de Hamás a desarmarse y de ataques recientes que mataron a un soldado israelí, el Ejército de Defensa de Israel (IDF) ha declarado que “ha comenzado la renovación de la aplicación del alto el fuego”, reservándose el derecho a defenderse. A continuación, reconstruimos los eventos clave, el contexto del plan de Trump y las perspectivas de paz en una región exhausta por dos años de guerra.
La noche de bombardeos: De la violación a la respuesta Letal
El caos estalló el martes 28 de octubre, cuando un soldado israelí fue asesinado en el sur de Gaza en un incidente que Israel atribuyó directamente a militantes de Hamás, violando los términos del alto el fuego vigente desde el 10 de octubre.
Según el IDF, el ataque involucró a “rebeldes dentro de Hamás” que planeaban un asalto inminente contra civiles, respaldado por informes creíbles de inteligencia estadounidense.
En represalia, Netanyahu ordenó “golpes de fuerza inmediata” contra “docenas de objetivos terroristas”, incluyendo al menos 30 comandantes de grupos armados.
Los bombardeos, que duraron más de 14 horas, se concentraron en Rafah y Beit Lahia, destruyendo supuestos sitios de almacenamiento de armas y “medios aéreos” de Hamás. El Ministerio de Salud gazatí reportó 104 muertes, incluyendo 46 niños, y decenas de heridos en lo que se describe como la peor noche de bombardeos desde el inicio de la tregua.
Imágenes de drones difundidas por el IDF muestran explosiones en túneles y fábricas de armas, pero residentes palestinos denunciaron ataques indiscriminados que arrasaron barrios enteros, exacerbando la crisis humanitaria en un enclave donde más de 67.000 personas han muerto desde octubre de 2023.
Hamás negó cualquier involucramiento en el ataque al soldado, acusando a Israel de fabricar el incidente para justificar la escalada.
El Plan de Trump: Un marco frágil bajo prueba
El anuncio de Israel se enmarca en el “plan de 20 puntos” presentado por Trump el 29 de septiembre de 2025, durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca junto a Netanyahu.
Este esquema multilateral, negociado con países árabes como Qatar, Egipto y Arabia Saudita, busca un cese permanente de hostilidades a través de fases escalonadas:
Fase 1 (iniciada el 10 de octubre): Cese inmediato de combates, retiro parcial de tropas israelíes a una “línea amarilla” en los bordes de Gaza, liberación de los 20 rehenes vivos restantes por Hamás y unos 2.000 prisioneros palestinos por Israel, junto con un aumento en la ayuda humanitaria.
Fases 2 y 3: Negociaciones para un retiro total israelí, destrucción de infraestructura militar de Hamás (túneles, fábricas de armas) y reconstrucción de Gaza bajo supervisión internacional, con salida segura para miembros de Hamás que deseen exiliarse.
Hamás ya liberó a los rehenes vivos y restos de 12 de los 28 fallecidos, pero ha rechazado desarmarse o ceder su rol gubernamental en Gaza.
El plan ha sido calificado como “el más ambicioso desde los Acuerdos de Oslo”, pero su fragilidad se evidencia en violaciones previas: un colapso en enero de 2025 y ataques en marzo que reavivaron la guerra.
Trump, en un post en Truth Social, advirtió a Hamás que entregue los restos restantes “rápidamente, o los países involucrados tomarán acción”.
El vicepresidente J.D. Vance minimizó las tensiones, afirmando que “el alto el fuego se mantiene” pese a las “violaciones de Hamás”.
La negativa de Hamás al desarme: El obstáculo central
La decisión unilateral de Israel resalta la intransigencia de Hamás, que ha rechazado explícitamente el desarme y cualquier renuncia a su control sobre Gaza, argumentando que ello equivaldría a una “capitulación”.
Líderes exiliados como Khalil al-Hayya han condicionado el cumplimiento a un retiro total israelí y garantías de no agresión, mientras que el grupo armado ha sido acusado de orquestar “tribunales del terror” y ataques encubiertos.
Esta postura ha sido un punto de quiebre: Israel exige la destrucción de “toda infraestructura ofensiva” como condición para fases posteriores, pero Hamás ve en ello una amenaza existencial.
Críticos internacionales, incluyendo la ONU y Human Rights Watch, han denunciado que las violaciones mutuas —como el supuesto escenificación de restos de rehenes por Hamás— socavan la confianza.
Qatar, mediador clave, condenó el ataque al soldado israelí como “violación del alto el fuego”, pero también urgió a Israel a reanudar la ayuda humanitaria, que se detuvo temporalmente.
Reacciones internacionales: Esperanza cautelosa y llamados a la paz
El anuncio ha generado reacciones mixtas. Trump elogió la decisión israelí como “paso valiente hacia la paz duradera”, mientras que el primer ministro qatarí instó a ambas partes a “evitar escaladas”.
En Gaza, familias desplazadas celebraron tímidamente la pausa, pero el pánico por los bombardeos persiste: mercados en Nuseirat se vaciaron y miles huyeron de Khan Younis.
Figuras como la diputada laborista británica Chi Onwurah pidieron “escuchar voces palestinas” para sostener la tregua, destacando el sufrimiento infantil.
Organizaciones humanitarias, como la Cruz Roja, esperan la reanudación de la ayuda el lunes, incluyendo rehabilitación de hospitales y remoción de escombros.
¿Un paso hacia la paz permanente o una Tregua temporal?
Con el alto el fuego reanudado, Israel enfatiza que mantendrá presencia en Gaza para “proteger a sus tropas”, mientras Hamás exige garantías plenas.
Expertos advierten que sin avances en el desarme y la gobernanza post-Hamás, el ciclo de violaciones podría repetirse, recordando fallidos ceses en 2023 y 2025.
Trump planea un viaje al Medio Oriente para firmar extensiones, pero el éxito depende de la voluntad de desmantelar “estados paralelos” como el de Hamás.
Este giro unilateral ofrece un respiro a Gaza, pero subraya la fragilidad de la paz en un conflicto que ha desplazado a millones. La comunidad internacional urge unidad: no solo balas, sino justicia y reconstrucción.


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