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El 11 de marzo de 2026, el ministro de Deportes y Juventud de Irán, Ahmad Donyamali (también reportado como Ahman Donyamali en algunas fuentes), anunció de manera tajante que la selección nacional de fútbol no participará en la Copa Mundial de la FIFA 2026, programada del 11 de junio al 19 de julio en Estados Unidos, Canadá y México. La declaración, hecha en una entrevista con la televisión estatal iraní (IRIB), llega en pleno contexto de la guerra en curso entre Irán y la coalición liderada por Estados Unidos e Israel, que comenzó el 28 de febrero con ataques aéreos masivos que resultaron en la muerte del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, y miles de víctimas civiles y militares.
Las palabras del ministro: un rechazo absoluto
En sus declaraciones, Donyamali fue explícito al vincular la decisión al conflicto armado:
“Dado que este gobierno corrupto ha asesinado a nuestro líder, bajo ninguna circunstancia podemos participar en el Mundial. Nuestros hijos no están seguros y, fundamentalmente, tales condiciones para la participación no existen. Nos han impuesto dos guerras en apenas ocho o nueve meses y han matado y martirizado a miles de nuestros ciudadanos. Por lo tanto, definitivamente no tenemos posibilidad de participar de esta manera”.
El ministro enfatizó la inseguridad para los jugadores y el staff, además de rechazar cualquier presencia en territorio estadounidense, país coanfitrión del torneo y principal actor en los bombardeos.
El contexto deportivo: Irán en el Grupo GIrán ya había clasificado directamente al Mundial 2026 como uno de los líderes de la zona AFC (Asia), ocupando el Grupo G junto a Nueva Zelanda, Bélgica y Egipto. Sus tres partidos de fase de grupos estaban programados en suelo estadounidense:15 de junio: vs. Nueva Zelanda en Inglewood (California, cerca de Los Ángeles)
- 21 de junio: vs. Bélgica en Inglewood
- 26 de junio: vs. Egipto en Seattle (Washington)
Esta circunstancia agrava la situación, ya que todos los encuentros se jugarían en EE.UU., el país que Irán acusa directamente de “asesinar” a su líder supremo y de imponer “medidas maliciosas” contra su pueblo.
Reacciones y consecuencias inmediatas
FIFA aún no ha emitido un comunicado oficial definitivo, pero el presidente Gianni Infantino reveló haber conversado con el presidente Donald Trump, quien habría asegurado que Irán sería bienvenido en EE.UU. pese al conflicto. Sin embargo, la postura iraní parece inamovible.
Si la renuncia se confirma, FIFA activaría protocolos para reemplazar a Irán en el Grupo G. Las opciones más probables provienen de la AFC: Irak o Emiratos Árabes Unidos serían candidatos fuertes bajo el Artículo 6.7 del reglamento, que regula sustituciones por retiros tardíos.
La ausencia de Irán representaría un golpe simbólico para el fútbol asiático y un precedente raro: un equipo clasificado boicoteando el torneo por razones geopolíticas directamente ligadas al país anfitrión principal.
Impacto en un Mundial ya tensionado
El Mundial 2026, el primero con 48 selecciones, ya enfrentaba desafíos logísticos y políticos. La guerra en Oriente Medio —con ataques navales en el Golfo Pérsico, destrucción de infraestructura iraní y represalias contra bases estadounidenses y aliados— ha elevado la incertidumbre global. La decisión de Irán añade otra capa de drama: un boicot explícito por motivos de seguridad y venganza política, justo cuando el torneo busca proyectar unidad internacional.
Mientras el mundo espera confirmación oficial de Teherán y la respuesta de la FIFA, el fútbol se ve inevitablemente arrastrado al torbellino del conflicto 2026. ¿Se consumará la ausencia iraní o habrá un giro de última hora? Por ahora, el mensaje desde Irán es claro: no hay condiciones para jugar en “territorio enemigo”.


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