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El régimen de Irán consumó la ejecución de Saleh Mohammadi, un joven campeón de lucha de apenas 19 años, bajo el cargo de “moharebeh” o “declarar la guerra a Alá”. La sentencia se cumplió mediante la horca, pese a las intensas campañas internacionales que denunciaron la falta de pruebas y la naturaleza política del juicio.
Mohammadi, junto a otras dos personas ejecutadas en el mismo procedimiento, fue arrestado durante la violenta represión estatal contra las manifestaciones civiles que sacudieron a Irán el pasado mes de enero de 2026.
Un juicio sin garantías y confesiones forzadas
Organizaciones humanitarias como Amnistía Internacional condenaron enérgicamente el ajusticiamiento, calificándolo como un “procedimiento acelerado” que careció de cualquier semejanza con un juicio justo.
- Negativa a confesar: Según los reportes, el deportista fue condenado a muerte precisamente por negarse a admitir los cargos fabricados por el sistema judicial iraní.
- Indefensión: Se denunció que a los tres hombres se les negó una defensa adecuada y fueron sometidos a torturas para intentar extraer confesiones.
Críticas al COI y la diplomacia deportiva
La ejecución ha desatado una ola de críticas contra los organismos rectores del deporte mundial. Nima Far, activista y también luchadora iraní, calificó el hecho como un “asesinato político flagrante” y arremetió contra la inacción de las instituciones:
“El Comité Olímpico Internacional (COI) y la Federación Internacional de Lucha (UWW) debieron haber intervenido con ultimátums públicos y amenazas de suspensión inmediata, en lugar de recurrir a una diplomacia discreta e ineficaz”, declaró Far a la cadena Fox News.
La comunidad de atletas en el exilio exige que Irán sea excluido de todas las competiciones internacionales hasta que cesen las represalias contra manifestantes y deportistas que disienten del gobierno.
El patrón de ataque a los atletas
El caso de Mohammadi recuerda trágicamente al de Navid Afkari, otro luchador ejecutado en años anteriores bajo circunstancias similares. Expertos en derechos humanos señalan que el régimen utiliza a figuras deportivas de alto perfil para “terrorizar a la sociedad” y enviar un mensaje de castigo ejemplarizante a la juventud que lidera las protestas en las calles.
Al cierre de esta nota, el COI no ha emitido un pronunciamiento oficial sobre posibles sanciones contra el Comité Olímpico Nacional de Irán tras este nuevo quiebre de la Carta Olímpica.
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