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21 de diciembre de 2025.- Esta semana, el 19 de diciembre, Estados Unidos inició una operación militar a gran escala contra remanentes del Estado Islámico (ISIS) en Siria, bautizada como Operación Hawkeye Strike. La acción, que involucró más de 70 objetivos y el uso de más de 100 municiones de precisión, responde directamente a un ataque terrorista perpetrado el 13 de diciembre en la zona de Palmira, que costó la vida a dos soldados estadounidenses y un intérprete civil.
El ataque que desencadenó la respuesta
El 13 de diciembre, un atacante solitario emboscó un convoy conjunto de fuerzas estadounidenses y sirias cerca de la histórica ciudad de Palmira, en el centro de Siria. Murieron dos miembros de la Guardia Nacional de Iowa —el sargento William Nathaniel Howard (29 años) y el sargento Edgar Brian Torres-Tovar (25 años)— junto con el intérprete civil Ayad Mansoor Sakat. Este incidente marcó las primeras bajas estadounidenses en Siria desde la caída del régimen de Bashar al-Assad a finales de 2024.El presidente Donald Trump prometió una respuesta inmediata y contundente. En un mitin en Carolina del Norte, calificó la operación como “muy exitosa” y afirmó que se había golpeado “a los matones del ISIS” con precisión.
La Operación Hawkeye Strike
El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) desplegó cazas F-15E Strike Eagle, aviones de ataque A-10 Thunderbolt, helicópteros AH-64 Apache y artillería de cohetes. Los bombardeos se concentraron en zonas centrales y orientales de Siria, incluyendo provincias como Deir ez-Zor, Raqqa y áreas cercanas a Palmira, donde el ISIS mantiene infraestructura, depósitos de armas y células operativas.Jordania participó activamente con su fuerza aérea, realizando ataques en el sur de Siria para prevenir que el grupo use esas zonas como base de lanzamiento.Según observadores independientes como el Syrian Observatory for Human Rights, al menos cinco miembros del ISIS murieron, incluyendo un líder de una célula de drones.
El resurgimiento del ISIS en la nueva Siria
Tras la caída de Assad en 2024 y la llegada al poder del presidente Ahmed al-Sharaa (exlíder de Hayat Tahrir al-Sham), Siria ha buscado normalizar relaciones con Occidente. Al-Sharaa visitó la Casa Blanca el mes pasado y Siria se unió a la coalición internacional contra el ISIS.
Sin embargo, el grupo yihadista ha intentado explotar el vacío de poder, aumentando sus ataques. Inteligencia estadounidense estima que aún operan entre 1.500 y 3.000 combatientes del ISIS en Siria e Irak.El gobierno sirio respaldó plenamente la operación estadounidense, afirmando su compromiso para erradicar al ISIS y evitar refugios seguros en su territorio.
Reacciones y perspectivas futuras
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, describió la operación como “una declaración de venganza”, no el inicio de una nueva guerra. Trump enfatizó que Siria, bajo su nuevo liderazgo, “apoya plenamente” los esfuerzos para “devolver la grandeza” al país eliminando al ISIS.Analistas destacan que esta ofensiva representa una de las acciones más amplias contra el ISIS en años recientes y subraya la cooperación emergente entre Washington y Damasco en la lucha antiterrorista. No obstante, persisten desafíos: el ISIS busca reclutar entre descontentos y explotar tensiones internas.
Con cientos de tropas estadounidenses aún desplegadas en el este de Siria, la misión para prevenir el resurgimiento del grupo continúa. Esta operación envía un mensaje claro: cualquier ataque contra personal estadounidense será respondido con fuerza decisiva.


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