16 julio, 2024

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El gobierno de Bukele cobra a presos por comida, ropa y productos de higiene

Presos en El Salvador obligados a pagar por aliementos y otros. Gobierno de Bukele

Marta Ruano viajó el 5 de febrero al penal de máxima seguridad en Zacatecoluca, en el centro de El Salvador, a dejar comida y artículos de higiene personal, como lo hace cada mes desde mayo de 2022, cuando la policía salvadoreña metió presos a dos de sus hijos, a quienes acusó de asociaciones ilícitas en el marco del régimen de excepción en que el gobierno de Nayib Bukele mantiene al país desde marzo del año pasado. En uno de los muros del penal, Marta se encontró con una mala noticia: a partir de aquel día, los familiaes de los presos en esa cárcel están obligados a comprar paquetes alimenticios y de insumos básicos ahí, uno al mes por USD 170. No tienen otra opción; no puede llevar nada de fuera: o pagan o sus parientes no comen, no tienen acceso a papel higiénico o a vestimenta.

“Son malas noticias, ahora no nos recibirán paquetes, hay que comprarlo en el penal”, contó Marta (se ha cambiado el nombre de esta fuente a petición suya por razones de seguridad). “Es mucho dinero, ya no sé si voy a poder llevar”.

A partir de diciembre de 2022, los familiares de los presos en Zacatecoluca entregan USD 170 directamente en el penal. Lo que compran por ese dinero son siete pequeños paquetes cuyos contenidos no aparecen detallados en las hojas que los carceleros han pegado en los muros de las prisiones. Los familiares solo saben que dan USD 35 por alimentación, USD 15 por artículos de higiene, USD 30 por vestimenta, USD 20 por limpieza de área y USD 70 por misceláneos.

Otras familias consultadas

Infobae consultó con otras tres jefas de familia, con organizaciones de la sociedad civil que dan seguimiento a lo que ocurre en las prisiones salvadoreñas, con abogados defensores y con comités de familiares de presos; en total, representantes, voceros y miembros de una cincuentena de familias de prisioneros. Todas las fuentes consultadas coincidieron en que la Dirección General de Centros Penales de El Salvador (DGCP) empezó desde finales del año pasado a hacer los cobros obligatorios de USD 170 por en la cárcel de máxima seguridad en Zacatecoluca y en al menos otras dos prisiones, en Apanteos y en Izalco. “Lo que nos han dicho es que la idea que tienen es que sea en todas las cárceles”, dijo Marta, una de las madres.

Cobros en cárceles salvadoreñas.Cobros en cárceles salvadoreñas.

Infobae intentó contactar con las autoridades carcelarias para conocer sus planes sobre los cobros a los reos pero no hubo respuesta. Por ahora, además del sistema de paquetes obligatorios, funciona un sistema de “tiendas institucionales” a los que los familiares de los reos depositan sumas de entre USD 5 y USD 150 al mes; ese pago da al preso derecho de tener un número de identificación que él utiliza para comprar en tiendas ubicadas al interior de los penales artículos de primera necesidad o pequeños lujos, como una Coca Cola. “Todo lo compran a sobreprecio. Una Coca Cola que afuera vale USD 2.50 ahí las venden a USD 10″, explicó la pariente de un reo.

Uso de dinero ante declaración de información reservada de Bukele

Es imposible saber cómo las autoridades penitenciarias utilizan el dinero entregado por los familiares de los reos, o si esos fondos se utilizan conforme a lo que establece la ley. No es posible saberlo porque el gobierno de Nayib Bukele ha declarado como reservada toda la información sobre las prisiones y sobre sus políticas de seguridad.

De cualquier forma, y con cualquiera de los formatos de cobro, la venta de artículos de primera necesidad a los reos de El Salvador parece un negocio redondo. Desde marzo hasta ahora, el sistema carcelario ha ingresado unos 64.000 reos que, según cifras oficiales, se han sumado a la población de unos 40.000 que ya existía antes del régimen de excepción decretado hace casi un año. Si, como sospechan los familiares y organizaciones, el cobro obligatorio se extiende a todas las cárceles, el gobierno de Nayib Bukele podría empezar a ingresar unos USD 17 millones al mes.

Los negocios de Osiris Luna, el carcelero sancionado por pactar con pandillas

El funcionario que controla las cárceles de El Salvador se llama Osiris Luna Meza. Su nombre aparece en varias investigaciones criminales salvadoreñas y estadounidenses por sospechas de que se ha enriquecido con el dinero de los presos, de que fue el enviado especial de Nayib Bukele para negociar con las pandillas y que creó, en el sistema de tiendas en las prisiones, una red de plazas fantasmas para cobrar salarios de funcionarios que no existen.

A Luna Meza y su madre, Alma Yanira Meza Olivares, la Fiscalía General de El Salvador (FGR) los investigó en 2020 y 2021 como parte de un expediente criminal al que los fiscales, por su volumen y la cantidad de funcionarios y personas cercanas al presidente Nayib Bukele involucradas, denominaron Caso Catedral.

Osiris Luna, el director de prisiones de El Salvador, y su madre Alma Yanira Meza han sido investigados en El Salvador y Estados Unidos por sospechas de corrupción. Ellos manejan el sistema de tiendas en el que familiares de miles de reos depositan dinero mensualmente. Foto tomada de presentación de investigación del Caso Catedral.Osiris Luna, el director de prisiones de El Salvador, y su madre Alma Yanira Meza son investigados en El Salvador y Estados Unidos ante posibles hechos de corrupción. Ellos manejan el sistema de tiendas en el que familiares de miles de reos depositan dinero mensualmente. Foto tomada de presentación de investigación del Caso Catedral.

Expediente Catedral en el gobierno de Bukele

Catedral es un expediente que reúne cuatro grandes casos: la negociación con las pandillas, la corrupción en el sistema de tiendas carcelarias y el uso electoral que hizo el gobierno de Bukele de insumos destinados a atender la pandemia por Covid-19. En los tres está involucrado Luna Meza.

Los fiscales del Caso Catedral fueron desterrados de la FGR cuando, en mayo de 2021, los diputados afines a Bukele impusieron a Rodolfo Delgado como fiscal general. Delgado enterró todas las investigaciones de Catedral, pero algunas fueron retomadas por agentes estadounidenses que formaron una fuerza de tarea en Centroamérica a la que bautizaron Vulcano.

Con base en aquellos expedientes, el Departamento del Tesoro en Washington designó a Luna y a su madre como miembros de una “red de corrupción vinculada al crimen transnacional”. Ambos, dijo el Tesoro en un comunicado que publicó en diciembre de 2021, “desarrollaron un esquema para desviar millones de dólares del sistema de tiendas de las prisiones. Y también crearon plazas fantasmas, dentro del sistema carcelario, en el que supuestos empleados recibían pagos mensuales y luego “la mayor parte de ese dinero retornaba a Luna y a Meza”.

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