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El 19 de febrero de 2026, día de su 66 cumpleaños, Andrew Mountbatten-Windsor —conocido anteriormente como el príncipe Andrés— fue arrestado por la policía británica en su residencia en el estado de Sandringham, Norfolk.
Este evento ha generado una ola de confusión en redes sociales y medios, con muchos asumiendo que el arresto está directamente relacionado con delitos sexuales vinculados al escándalo de Jeffrey Epstein. Sin embargo, la realidad es más precisa: el arresto se debe a sospechas de “mala conducta en cargo público” (misconduct in public office), un delito que implica el abuso intencional de una posición oficial para fines indebidos.
A continuación, desglosamos el malentendido paso a paso, basado en reportes de fuentes confiables.
El arresto: ¿Qué sucedió exactamente?
La Policía de Thames Valley confirmó que un hombre de unos sesenta años de Norfolk fue detenido por sospechas de mala conducta en cargo público.
Aunque no lo nombraron inicialmente, múltiples medios como NBC News, CBS News y The New York Times identificaron al detenido como Andrew Mountbatten-Windsor.
El arresto ocurrió en la mañana del jueves 19 de febrero, y la policía realizó búsquedas en propiedades en Berkshire y Norfolk, incluyendo la residencia del ex príncipe.
Mountbatten-Windsor fue interrogado durante aproximadamente 11 horas. Luego lo liberaron esa misma tarde “bajo investigación”, lo que significa que no ha sido acusado formalmente, pero la indagación continúa.
Si es condenado por este delito, podría enfrentar una pena máxima de cadena perpetua, según reportes del New York Post.
La conexión con el caso Epstein: No delitos sexuales, sino abuso de poder
El malentendido surge porque el arresto está ligado a revelaciones recientes en los archivos de Jeffrey Epstein, liberados por el Departamento de Justicia de EE.UU.
Epstein, el financista convicto por tráfico sexual que se suicidó en 2019, tenía una relación cercana con el ex príncipe. Sin embargo, las acusaciones específicas que llevaron al arresto no son por delitos sexuales, sino por supuestamente haber compartido documentos confidenciales de comercio con Epstein durante su rol como enviado comercial del Reino Unido entre 2001 y 2011.
Expertos legales citados por CNN explican que la “mala conducta en cargo público” implica un abuso deliberado de la posición oficial, como filtrar información sensible para beneficio personal o de terceros.
En este caso, se alega que Mountbatten-Windsor usó su cargo para favorecer a Epstein, posiblemente a cambio de favores, pero sin cargos directos por agresión sexual o explotación.
Es importante notar que, aunque Virginia Giuffre —una de las víctimas de Epstein— demandó civilmente a Andrés por abuso sexual en 2021 (caso que se resolvió extrajudicialmente en 2022), no hay cargos penales por delitos sexuales en su contra en el Reino Unido o EE.UU. hasta la fecha.
La familia de Giuffre emitió un comunicado agradeciéndole a la policía británica, pero enfatizando que el arresto es por abuso de poder, no por los alegatos sexuales.
¿Por qué el confusionismo? Rumores y contexto histórico
La confusión se amplifica por el historial de Andrés. En 2022, perdió sus títulos reales y lo despojaron de su estatus de “príncipe”. La reina Isabel II lo hizo debido al escándalo Epstein.
Redes sociales como Facebook y YouTube han propagado videos y posts que mezclan los hechos, sugiriendo erróneamente un arresto por “delitos sexuales”.
Además, la coincidencia con su cumpleaños y la búsqueda en propiedades reales ha avivado especulaciones.
Medios como AP News y Axios destacan que este es el primer arresto de un miembro senior de la realeza británica en siglos modernos, lo que añade dramatismo y alimenta malinterpretaciones.
Reacciones de la familia real y el público
El rey Carlos III emitió un comunicado afirmando que “la ley debe seguir su curso” y ofreciendo su “apoyo total” a las autoridades.
El príncipe Guillermo y la princesa Kate también rompieron el silencio, expresando su apoyo a las víctimas y enfatizando la independencia de la justicia.
En el ámbito público, organizaciones de apoyo a víctimas de abuso sexual han celebrado el avance, aunque insisten en que se investiguen también los alegatos sexuales.
Conclusión: Un paso hacia la accountability, pero no el fin de la historia
En resumen, el arresto de Andrew Mountbatten-Windsor es por sospechas de mala conducta en cargo público. Una acción relacionada con sus lazos con Epstein, no por delitos sexuales directos. Este malentendido surge de la complejidad del escándalo Epstein, que involucra múltiples capas de acusaciones. Mientras la investigación avanza, el caso resalta cómo incluso figuras de alto perfil no están por encima de la ley. El mundo observa si esto llevará a cargos formales o si quedará en una advertencia histórica para la monarquía británica.


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