19 abril, 2024

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(Opinión) El disfraz de superbigote. Por Nicmer Evans

Una costumbre de regímenes políticos autoritarios es la utilización del comic y los dibujos animados para lograr popularizar, exaltar o transformar la imagen de sus líderes o sistema. Superbigote es la expresión más avanzada de esta realidad.

No pretendo demostrarme experto en el tema, pero en una rápida indagación sobre el tema del impacto del comic en la exaltación de sistemas o personalismos políticos, me encontré con varias dimensiones de su uso.

En primer lugar los comic de propaganda política ingenua, accidental o histórica, que al final son los que hacen mención a la figura sin ser parte doctrinal de lo que profesan los mismos.

Un ejemplo de este primer comic de propaganda es el caso de «The Man whith the Beard» (El Hombre de la Barba) de 1959[i], cuyo guión lo hace el padre de Spider-Man y otros muy famosos superhéroes de Marvell.

En junio de 1959 “..desde el piso 14 del Empire State Building donde tenía su sede la editorial Atlas Comics, salió a la calle una historieta de cuatro páginas que contaba cómo «un grupo de ‘barbudos’ bajaron de las montañas cubanas hasta la capital para liberar al pueblo y fundar un nuevo país.

Dibujada por Joe Sinnott, «The Man whith the Beard» (El Hombre de la Barba) es una genuina apología pro-castrista, dónde se pueden leer frases como «este es el hombre al que Cuba saluda como héroe y libertador», refiriéndose a quien ya imaginan. El guionista de estas escasas cuatro páginas fue el propio Stan Lee, el futuro creador de Spider-Man y abanderado de una de las más anticomunistas editoriales de tebeos del mundo.”[ii]

En este caso Lee no tenía idea de lo que sucedería después con el sistema cubano, sucumbiendo ante una imagen que  el mundo veneraría de manera irruptiva.

El segundo tipo de comic de propaganda política es el apologético, que sin ser todo el tiempo una política pública del sistema irrumpe para exaltar personalidades, ideologías o bandos. De esto abunda en las propagandas de guerra o en regímenes imperialistas, de cualquier espectro ideológico.

Un ejemplo clásico de lo anterior es toda la camada de los “superamigos”, personajes de la guerra fría que hacían ver el bando del capitalismo mundial como los buenos, ante villanos variados que representaban el mal, asociando así directa o indirectamente al comunismo.

El tercer tipo de comic de propaganda política que me atrevo a clasificar es la mesiánica, es aquella se centra en el actor político como héroe, o como super héroe.

La anterior es la versión más balurda del uso de los comic para la propaganda política. Es ese comic que nadie compraría y que se distribuye masivamente,  centrado en una figura que goza de un desprecio público general, y que necesita ser exaltado, o por ego, por estrategia o por ambas razones de manera aparente.

Estos son los casos de exaltación de la imagen postmorten de Fidel, Stalin o Chávez, o en vida como el caso de Maduro.

Superbigote, es la expresión más vulgar en Venezuela de las contradicciones de un sistema que dice ser antiimperialista pero toma la imagen de “superman” (máxima expresión del imperilismo estadounidense) para idealizar la figura antiidílica de una persona decadente, fofa, sin palabra e incumplido, autoritario y violador de DDHH (así señalado internacionalmente), como Maduro, que además se compara así mismo con Stalin y dice ser socialista.

Mientras superbigote resuelve todos los problemas,  la capacidad de resolución de los problemas cotidianos del venezolano: falta de electricidad, agua, comida, aseo, sueldo y en general, falta de una vida digna, son absolutamente nulos en la realidad de Maduro como presidente, atribuyendo el origen de los problemas al imperialismo gringo, mientras apoya la invasión a Ucrania por parte del imperialismo ruso, en la más reciente y clara contradicción discursiva e “ideológica” de  un sistema y un hombre que en lo único que parece tener superpoderes es en la capacidad de mantener el poder en Venezuela, aunque cuando uno revisa en detalle el hecho, lo que termina uno pensando es que tiene más superamigos (la oposición hegemónica) que superpoderes.

Lo más indignante es haber visto a niños usar el drisfraz de superbigote en estos carnavales, porque se los regalaron, ya que nunca los hubiesen comprado, pero más indignante es ver como padres se sienten en la necesidad de permitir eso a cambio de bonos y bolsas de comida que son la clara expresión de la expropiación del valor del trabajo, que nos lleva a pensiones y salarios de la administración pública de 7 Bs (menos de 2 dólares) mensuales.

Aunque al final, la verdad es que Maduro es un disfraz.


[i] El cómic realidad (III): ¿Stan Lee y Fidel Castro? diciembre 17, 2008 a las 8:16 pm • Filed under 3. Javier Pérez Belmonte, https://cuatrotipos.wordpress.com/2008/12/17/el-comic-reaidad-iii-stan-lee-y-fidel-castro/

[ii] IDEM

*Punto de Corte no se hace responsable de las opiniones expresadas por sus autores, quedando entendido que son responsabilidad de sus autores

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