15 julio, 2024

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El arzobispo Carlo Maria Viganò se enfrenta al reformismo del Papa Francisco

No es el único en el que Francisco ha tomado medidas contra los críticos
Carlo Maria Viganò y el Papa Francisco I

Carlo Maria Viganò, de 83 años, es un arzobispo italiano conocido por su oposición al pontífice Francisco. Nombrado arzobispo en 1992 por Juan Pablo II, Viganò ha ocupado cargos importantes en la Iglesia católica, como nuncio apostólico en Nigeria y Estados Unidos.

En los últimos años, Viganò ha estado en el centro de la controversia por sus críticas al papa Francisco. En 2018, acusó al pontífice de encubrir los abusos sexuales del cardenal Theodore McCarrick, lo que llevó a la expulsión de McCarrick del sacerdocio. Viganò llegó incluso a solicitar la renuncia del papa Francisco.

El arzobispo ha calificado al papa de “herético” y “tirano”, poniendo en duda su elección en el cónclave de 2013. Después de la publicación del documento ‘Fiducia Supplicans’, que permite la bendición de parejas homosexuales, Viganò llegó a calificar al papa de “siervo de Satanás”.

El secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, confirmó la acusación contra Viganò, quien ahora se enfrenta a un juicio canónico por el delito de cisma. Parolin lamentó profundamente el caso, recordando a Viganò como un gran trabajador fiel a la Santa Sede durante su tiempo como nuncio apostólico en Estados Unidos.

Iglesia dividida ante las reformas

Esta confrontación se produce en el contexto de una Iglesia católica dividida entre los partidarios del conservadurismo y los que apoyan las reformas de Francisco, quien busca modernizar la institución y acercarse a los grupos marginados, como las personas LGBTQ+.

El caso de Carlo Maria Viganò no es el único en el que Francisco ha tomado medidas contra los críticos. El pasado noviembre, redujo el sueldo y quitó el apartamento al cardenal estadounidense Raymond Burke, otro destacado opositor del papa.

Esta confrontación entre Viganò y Francisco refleja los profundos desacuerdos dentro de la Iglesia católica sobre temas como la doctrina, la moral y la estructura de la institución. Mientras Francisco busca modernizar la Iglesia y acercarse a los grupos marginados, figuras como Viganò y Burke se oponen a estas reformas y defienden una interpretación más tradicional y conservadora de la doctrina católica.

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