
Washington, 29 de marzo de 2026 — El Pentágono ha incluido en sus planes de escalada militar contra Irán la posible ocupación de varias islas estratégicas en el Golfo Pérsico, entre ellas la isla de Abu Musa, controlada por Teherán, pero reclamada históricamente por los Emiratos Árabes Unidos. Según fuentes citadas por Axios, esta medida forma parte de las opciones que se barajan para un eventual “golpe final” que permita romper el control iraní sobre el Estrecho de Ormuz y presionar para reabrir la vital ruta petrolera.
La isla de Abu Musa se encuentra en la entrada oriental del Golfo Pérsico, a aproximadamente 40 millas (unos 64 kilómetros) tanto de la costa iraní como de los Emiratos Árabes Unidos. Su posición estratégica le permite a quien la controle monitorear y potencialmente amenazar el tráfico marítimo que transita hacia el Estrecho de Ormuz, por donde circula alrededor del 20% del petróleo mundial.
Las islas en consideración
Además de Abu Musa, analistas y fuentes militares mencionan otras islas disputadas o estratégicas que podrían formar parte de las operaciones:
- Greater Tunb y Lesser Tunb (islas Tunb Mayor y Menor): Ubicadas cerca de la entrada occidental del Estrecho de Ormuz, también controladas por Irán desde 1971 pero reclamadas por los Emiratos Árabes Unidos. Su captura podría limitar la capacidad iraní de desplegar misiles, drones y minas en las rutas de navegación.
- Otras islas mencionadas en los planes más amplios del Pentágono incluyen Kharg (principal terminal de exportación de petróleo iraní), Larak (fortificada con radares y bases para ataques navales) y, en menor medida, Qeshm.
Expertos consultados por medios como Axios y RFE/RL indican que tomar el control de Abu Musa y las islas Tunb daría a Estados Unidos un punto de apoyo estratégico para monitorear el estrecho, reducir la capacidad de Irán de bloquear el paso de buques y servir como posible moneda de cambio en futuras negociaciones.
Contexto de las opciones militares
Estas consideraciones se enmarcan en el desarrollo de un “golpe final” contra Irán, que incluye desde campañas de bombardeos masivos hasta operaciones terrestres limitadas. El despliegue reciente de unidades de Marines y fuerzas aerotransportadas en la región ha alimentado las especulaciones sobre acciones anfibias o de asalto en islas.
El objetivo principal sería contrarrestar los intentos iraníes de cerrar o amenazar el Estrecho de Ormuz, que ha sufrido interrupciones intermitentes durante el conflicto actual. Funcionarios estadounidenses han señalado que ocupar estas islas podría ayudar a bajar los precios del petróleo y obligar a Teherán a aceptar condiciones para un alto el fuego.
Sin embargo, analistas advierten de los altos riesgos: las islas están fortificadas, Irán podría responder con ataques asimétricos, y cualquier ocupación prolongada generaría complicaciones diplomáticas con los Emiratos Árabes Unidos, que reclaman soberanía sobre Abu Musa y las Tunb.
Reacciones y perspectivas
Hasta el momento, no se ha tomado una decisión definitiva sobre la ejecución de estas operaciones. La administración Trump ha mantenido que “todas las opciones están sobre la mesa”, pero fuentes cercanas al Pentágono indican que estas ideas se evalúan como herramientas de presión más que como planes inmediatos de invasión.
Irán, por su parte, ha advertido que cualquier intento de ocupar territorio suyo sería respondido con fuerza y ha calificado estas filtraciones como parte de una campaña psicológica.
La posible ocupación de Abu Musa y otras islas representaría uno de los movimientos más audaces en la escalada actual del conflicto. Su ejecución dependerá de la evolución de las negociaciones indirectas y de la disposición de Teherán a mantener bloqueado el Estrecho de Ormuz. Por ahora, estas opciones estratégicas ilustran la determinación de Washington por recuperar el control sobre una de las arterias energéticas más importantes del mundo.



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