
El Gobierno de Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, lidera conversaciones estratégicas con Chevron Corp. y las principales firmas de servicios petroleros SLB Ltd. (Schlumberger), Halliburton Co. y Baker Hughes Co. para ejecutar un plan de reactivación relámpago en la industria energética de Venezuela. La meta es incrementar la producción en cientos de miles de barriles diarios sin enfrentar los $100 mil millones que costaría una reconstrucción total.
Tras la captura de Nicolás Maduro, el enfoque de Washington se centra en reparaciones puntuales y la sustitución de equipos obsoletos en yacimientos maduros. Esta táctica busca optimizar la infraestructura existente para generar flujos de caja inmediatos que financien, a mediano plazo, proyectos de mayor envergadura.
Impacto en el mercado energético 2026
Aunque los expertos coinciden en que volver a los picos históricos de producción tomará años, la intervención de tecnología estadounidense permitiría un salto operativo en cuestión de meses. Este plan asegura el suministro energético hacia EE. UU. mientras estabiliza la economía venezolana mediante la inyección de capital privado, consolidando la tutela de Washington sobre el sector tras la operación militar de enero.
Fuentes: Bloomberg
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