
Los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, y de Rusia, Vladimir Putin, iniciaron este viernes 15 de agosto una reunión histórica en la base militar Elmendorf-Richardson, ubicada en Anchorage, Alaska.
Ambos líderes buscan soluciones al conflicto ucraniano. Tras aterrizar, caminaron por una alfombra roja, se dieron un apretón de manos frente a la plataforma “Alaska 2025” y abordaron juntos la limusina presidencial de Trump, conocida como “The Beast”, para trasladarse al lugar de las negociaciones.
Este encuentro, el primero cara a cara desde 2019, marca un hito en las relaciones entre ambos países.
La cumbre, que se desarrolla en un contexto de alta tensión geopolítica, tiene como objetivo principal explorar opciones para un alto al fuego duradero en Ucrania.
La elección de Alaska como sede resalta su simbolismo histórico, ya que este territorio perteneció a Rusia hasta 1867, y su proximidad geográfica al país euroasiático facilita el diálogo.
Sin embargo, la ausencia de Ucrania en la mesa genera controversia, con críticas de Kiev y líderes europeos que temen decisiones unilaterales.
Arranque de las Negociaciones en Alaska
Las discusiones comenzaron con una reunión privada entre Trump y Putin, acompañados solo por intérpretes. Luego, las delegaciones de ambos países se unieron para un diálogo ampliado, seguido de un desayuno de trabajo.
Según Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, la cumbre podría extenderse por seis o siete horas.
La delegación rusa incluye a figuras clave como el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, el asesor presidencial Yuri Ushakov, el ministro de Defensa, Andréi Beloúsov, el ministro de Finanzas, Antón Siluánov, y Kiril Dmítriev, encargado de cooperación económica internacional. Rusia expresó optimismo, destacando la posibilidad de “reiniciar” las relaciones bilaterales.
Equipo de Trump en la Cumbre de Alaska
Donald Trump llegó acompañado por una delegación de 16 personas, encabezada por el secretario de Estado, Marco Rubio. Otros miembros destacados incluyen al secretario de Comercio, Howard Lutnick, el director de la CIA, John Ratcliffe, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, la secretaria de prensa, Karoline Leavitt, y el enviado especial Steve Witkoff.
Este equipo refleja la importancia que Washington otorga a la cumbre, con la meta de avanzar hacia un acuerdo que ponga fin al conflicto en Ucrania, aunque Trump ha enfatizado que evaluará rápidamente si un trato es viable.
Contexto y desafíos del conflicto ucraniano
El tema central de la reunión es encontrar una solución al conflicto ucraniano, que ha causado cientos de miles de víctimas y desplazados desde 2022.
Rusia insiste en demandas como la neutralidad de Ucrania, el reconocimiento de territorios ocupados y el levantamiento de sanciones occidentales.
Sin embargo, Ucrania, liderada por Volodymyr Zelenskyy, rechaza ceder terreno y critica su exclusión de las negociaciones. Recientes ataques ucranianos contra civiles rusos y la central nuclear de Zaporozhie han complicado el ambiente previo a la cumbre, según fuentes rusas.
Expectativas y repercusiones de la Cumbre
La cumbre en Alaska genera expectativas mixtas. Para Putin, el encuentro en suelo estadounidense ya representa una victoria diplomática, al romper su aislamiento internacional.
Trump, por su parte, busca cumplir su promesa de campaña de resolver el conflicto rápidamente, aunque enfrenta escepticismo de aliados europeos y de Ucrania, que temen concesiones territoriales.
Un posible resultado podría ser un marco inicial para un alto al fuego o acuerdos humanitarios, pero cualquier pacto sin la participación de Kiev enfrenta el riesgo de ser rechazado.
La cumbre, que concluirá con una conferencia de prensa conjunta, podría sentar las bases para futuras negociaciones o exponer las profundas divisiones entre las partes
Con información de Agencias
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