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El 26 de febrero de 2026, Fabián Silva Gamboa, abogado constitucionalista y asesor clave de la presidenta electa Laura Fernández, planteó públicamente la posibilidad de instalar bases militares de Estados Unidos en territorio costarricense, como medida drástica para combatir el narcotráfico y el crimen organizado transnacional.
En una entrevista en el programa Octavo Mandamiento de Canal OPA, Silva propuso reformar la Constitución Política —que prohíbe ejércitos permanentes desde la abolición del Ejército en 1948— para permitir la presencia de fuerzas estadounidenses en puntos estratégicos costeros: Limón, Puntarenas y Guanacaste. “Ponga bases militares de los Estados Unidos en Limón, Puntarenas y Guanacaste, y empiece a permitir que capturen a esos capos y se los lleven a Estados Unidos. Esa mafia no tengamos que tenerla nosotros en Costa Rica”, declaró el asesor, argumentando que la medida “espantaría” el narcotráfico y reduciría la carga de seguridad interna.
La propuesta, que requeriría una Asamblea Nacional Constituyente y aprobación por dos tercios de sus miembros, ha desatado un intenso debate en Costa Rica, país que basa su identidad internacional en la paz, la neutralidad y la desmilitarización. Sectores progresistas y pacifistas la califican de amenaza a la soberanía y retroceso histórico, mientras que defensores de mano dura contra el narco la ven como una solución pragmática ante la creciente penetración del crimen organizado en rutas marítimas y costas.
El gobierno saliente de Rodrigo Chaves no ha emitido posición oficial sobre la idea, aunque mantiene cooperación existente con EEUU en patrullaje conjunto marítimo y proyectos como la estación de Guardacostas financiada por Washington (construcción prevista para concluir en 2026). La presidenta electa Laura Fernández, quien asumirá el poder en mayo de 2026, tampoco ha confirmado si respaldará la iniciativa de su asesor.
El comentario llega en un contexto regional de mayor alineamiento con Washington bajo la administración Trump, con intervenciones en Venezuela y presiones sobre Cuba y Nicaragua. Analistas advierten que cualquier avance hacia bases permanentes enfrentaría fuerte resistencia interna y podría alterar la tradición neutral de Costa Rica en un hemisferio cada vez más polarizado por la lucha antinarcóticos y la competencia geopolítica. Por ahora, la propuesta permanece en el terreno de la discusión pública, pero ya reabrió el viejo dilema entre seguridad y soberanía.


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