
Lara acumuló 37 cortes eléctricos y 143 horas sin luz en un solo día. Iribarren registró la mayor cantidad de sectores e incidencias afectadas.
El estado Lara vivió una jornada crítica en materia de servicios públicos durante el pasado sábado.
La organización Activos por la Luz documentó un total de 37 cortes eléctricos en la entidad. Esta cifra representó más de 143 horas acumuladas sin suministro de energía en 35 sectores monitoreados. Además, los ciudadanos reportaron 24 fluctuaciones severas de voltaje que pusieron en riesgo sus electrodomésticos.
El municipio Iribarren encabezó las estadísticas negativas al concentrar 26 suspensiones del fluido eléctrico en 23 comunidades distintas. Esas interrupciones sumaron más de 100 horas a oscuras dentro de esa sola jurisdicción.
Por su parte, Palavecino contabilizó nueve apagones en 10 zonas, añadiendo 28 horas a la falla generalizada. El resto de las incidencias impactó a las poblaciones de Simón Planas y Jiménez con fallas prolongadas.
En promedio, cada suspensión del servicio duró cuatro horas continuas en la región. Estos datos confirmaron el colapso operativo del sistema y aumentaron la angustia de los habitantes larenses.
Los usuarios exigieron respuestas inmediatas ante la constante inestabilidad que interrumpe sus rutinas diarias y afecta sus comercios locales.
Cortes eléctricos se extendieron por más de nueve horas continuas
La población de Sarare, ubicada en el municipio Simón Planas, sufrió la interrupción más larga de la jornada. Los habitantes de esta localidad permanecieron a oscuras durante nueve horas continuas de paralización.
Asimismo, cinco comunidades de Iribarren y Palavecino rebasaron la barrera de las siete horas continuas sin luz. Las variaciones constantes de voltaje mantuvieron el temor a daños definitivos en los aparatos del hogar. Esta inestabilidad afectó gravemente la refrigeración de alimentos y el trabajo en oficinas locales.
La situación empeoró el panorama previo registrado entre el jueves y el viernes anteriores. Durante esas dos jornadas previas, los municipios acumularon 61 interrupciones y más de 286 horas a oscuras. La suma de estos tres días consecutivos reveló un deterioro acelerado en la distribución de energía.
Las familias larenses deben adaptar sus rutinas a un esquema improvisado de contingencia diaria.
Las organizaciones civiles reiteraron su llamado a las autoridades correspondientes para frenar el impacto económico y social. Los reportes comunitarios seguirán activos para visibilizar el alcance real de esta crisis en el territorio regional.
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