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En el marco del Foro Económico Mundial de Davos este 22 de enero de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció haber alcanzado un “marco de un futuro acuerdo” sobre Groenlandia, lo que ha llevado a varios medios internacionales a interpretarlo como un preacuerdo para resolver la controvertida “cuestión de Groenlandia”. Esta narrativa surge de las declaraciones del propio Trump en Truth Social y en entrevistas, donde celebró el supuesto avance tras una reunión con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte. Sin embargo, fuentes como CNN y NBC News aclaran que no existe un documento escrito que lo formalice, y se trata más bien de un entendimiento verbal preliminar.
¿De Qué se Trata el Supuesto Preacuerdo?
El “marco” propuesto busca actualizar el acuerdo de 1951 entre EEUU, Dinamarca y Groenlandia, que ya regula la presencia militar estadounidense en la isla (como la base aérea de Thule). Según reportes de The New York Times y el Council on Foreign Relations, el preacuerdo incluye:
- Un rol ampliado para la OTAN en la defensa de Groenlandia y el Ártico.
- Prohibición de inversiones rusas o chinas en la isla, para contrarrestar su influencia en recursos minerales estratégicos (como tierras raras y uranio).
- Posible soberanía estadounidense sobre “bolsillos” específicos de territorio para bases militares adicionales, incluyendo un escudo antimisiles.
- Cooperación en explotación de recursos, con “acceso total” para EE.UU., como lo describió Trump en Fox Business.
Trump lo ha presentado como una “solución definitiva” para la seguridad nacional de EEUU, enfatizando que Groenlandia es clave para dominar el Ártico frente a competidores globales. No obstante, líderes daneses como la primera ministra Mette Frederiksen han respondido con cautela, insistiendo en un “diálogo constructivo” sin ceder soberanía.

¿Por Qué Trump Parece Haber Bajado la Presión?
Inicialmente, Trump escaló tensiones al amenazar con aranceles del 10% al 25% sobre productos de Dinamarca y otros siete países europeos (como Alemania, Francia y el Reino Unido) a partir del 1 de febrero, si no accedían a “vender” Groenlandia. Incluso mencionó opciones “duras” si no se lograba un acuerdo “fácil”, aunque descartó explícitamente el uso de fuerza militar en su discurso en Davos.
El aparente retroceso se debe a la reunión con Rutte, que evitó una guerra comercial transatlántica. Trump retiró las amenazas arancelarias al anunciar el “preacuerdo”, calificándolo de victoria diplomática.
Analistas de Al Jazeera y Wikipedia (en su entrada sobre la “crisis de Groenlandia”) sugieren que esto es una desescalada táctica: el entendimiento verbal permite a Trump reclamar un logro sin confrontación inmediata, mientras se negocian detalles. Además, la presión europea y la convocatoria de una cumbre de la UE en Bruselas para discutir el tema influyeron en su decisión de moderar el tono.
En resumen, aunque algunos medios como CNBC y The Guardian destacan el “preacuerdo” como un alivio temporal, críticos lo ven como una maniobra de Trump para mantener la presión sin detalles concretos, en un contexto de tensiones geopolíticas por el control del Ártico.


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