
El vicepresidente del CNE, Carlos Quintero, afirmó vía telefónica que el simulacro electoral del 25 de mayo transcurre “con total normalidad”. Dirigido a preparar las elecciones de la Asamblea Nacional, gobernaciones y consejos legislativos, el ejercicio evalúa la operatividad técnica y logística desde las 8:00 a.m. hasta las 6:00 p.m. Quintero destacó que los votantes pueden interactuar con máquinas electorales en cualquier centro, prometiendo un proceso “rápido y transparente”. Sin embargo, la narrativa oficial choca con denuncias de irregularidades. Provea reporta restricciones a observadores independientes, mientras el 47% de auditorías, con técnicos de partidos, excluye a la sociedad civil. En X, @ObservatorioVE critica la falta de acceso a centros en zonas populares, evidenciando un CNE alineado con el régimen.
Simulacro bajo escrutinio
Quintero afirmó que el simulacro garantiza el voto para 569 cargos, pero omite las inhabilitaciones políticas y la represión post-28 de julio, con 903 presos políticos, según Foro Penal. La “experiencia pedagógica” parece una fachada, pues el CNE no aborda la desconfianza ciudadana tras el fraude electoral, documentado por Reuters. La opacidad persiste, alimentando la apatía.
Democracia en riesgo
El CNE asegura transparencia, pero la exclusión de observadores internacionales y la censura de 47 medios, per IPYS, desmienten sus palabras. La sociedad civil denuncia un proceso viciado, con máquinas electorales manipulables, según Súmate. La narrativa de Quintero ignora la inflación del 18,4%, per OVF, que limita la participación ciudadana. La resistencia crece en Redes Sociales, exigiendo elecciones libres.
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