15 junio, 2024

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Enrique Ochoa Antich | Carta a María Corina Machado de una de sus seguidoras

María Corina Machado. Candidata presidencial de la Plataforma Unitaria Democrática (PUD)
María Corina Machado - bandera de siete estrellas

María Corina Machado

Candidata presidencial de la Plataforma Unitaria Democrática (PUD)

Ciudad

Queridísima María Corina:

Comienzo por presentarme. Mi nombre es Abigaíl Soto. Tengo 45 años. Soy una de tus más fervientes admiradoras. Soy bibliotecaria, egresada de la UCV.

La primera vez que voté fue en 1998. Confieso casi con pudor que lo hice por Chávez. Mis padres fueron adecos, hijos de adecos. Y en 1998 el que más se me pareció a Rómulo y su partido del pueblo, e incluso al primer Carlos Andrés, fue el comandante.

Su verbo justiciero y arrebatado despertó mis ensueños por una patria mejor. Volví a votar por él en 2000 y 2006. Pero en 2007 me quedé en la casa: aquella reforma de la Constitución que se sometía a referendo, con la reelección indefinida del presidente, y la tácita abolición del voto universal, directo y secreto, y sus amenazas a la propiedad privada, inhibieron mis revolucionarias exaltaciones.

Cuando luego Chávez impuso a troche y moche su contenido, mediante una artera y socarrona enmienda y sancionando centenas de decretos claramente inconstitucionales, terminé por decepcionarme de un todo de esta revolución fingida.

Ya en 2012 voté por Capriles y desde entonces he votado por la oposición. No que me entusiasme mucho, pero lo hago porque nada puede ser peor que esto, porque cualquier cosa es mejor.

Estoy harta de que el sueldo no me alcance para hacer un mercado como Dios manda, de depender de la bolsa de comida que nos regala el gobierno de cuando en vez, y de los apagones, y de los cortes de agua, y de los huecos en las calles, y de la corrupción que carcome el armazón de la república, y de ver a los militares convertidos en disciplinados y penosos peones del partido de gobierno, etc., etc.

Yo sé que toda esta catástrofe se gestó desde Chávez, con sus estúpidas expropiaciones, y con el copamiento de todos los Poderes por parte del PSUV siguiendo instrucciones suyas, y que a todo ello se sumó la supina incapacidad de este gobierno.

Aunque tampoco puedo desconocer que la oposición puso de lo suyo cuando pidió sanciones y aceptó convertirse en dócil vasalla de los gringos. Pero estoy harta de esta catástrofe que tenemos por país. Por eso fui a votar en las primarias y sufragué por ti.

Recuerdo que siempre te tuve desconfianza. No me gusta que hayas rubricado el decreto de Carmona el 11A, ni que hayas apoyado el paro petrolero, ni que hayas denunciado un fraude que no existió cuando el revocatorio de 2004, ni menos aún que hayas convocado a la abstención en 2005.

No sé por qué te hicieron caso los capitostes de la oposición, pues así le regalaron al comandante presidente el control absoluto de todos los Poderes. Tampoco me gustó que recientemente espolearas a la oposición en 2014 y 2016 a abandonar la ruta electoral, con la que tan bien le había ido, ganando las principales gobernaciones y alcaldías del país y al final una clara mayoría parlamentaria, y que llamaras a una protesta de calle sin destino que ensangrentó las calles del país con cientos de víctimas inútiles, asesinadas unas por los policías y militares del régimen, otras por opositores exaltados y violentos.

Me pareció tonto que llamaras a no votar en 2018, cuando pudimos haber derrotado a Maduro en las presidenciales de ese año, tanto como que apoyaras en sus inicios al bobo ése que se hacía llamar “presidente interino”.

Pero nadie te puede discutir tu inteligencia, tu carisma (¡hasta me recuerdas a Chávez!), tu valentía, y la verticalidad, casi terquedad, con que defiendes tus posiciones.

Así que apenas rectificaste y regresaste a la ruta electoral, decidí apoyarte con entusiasmo. Celebré cuando el 22 de octubre pasado les ganaste por paliza a los politiqueros de la oposición.

No sé si participaron los dos millones que tú dices, pero eso no me importa. Has conseguido encender de esperanza otra vez el corazón de los opositores.

Te veo en Miraflores con la banda tricolor terciada en tu pecho y me sobrecojo de emoción.

Lo que no sé es qué propones hacer con el enojoso tema éste de la inhabilitación. Son unos abusadores, los jerarcas del partido-Estado, como he escuchado que alguien por allí define a este régimen autoritario y tiránico.

¿A cuenta de qué te inhabilitan? ¿Porque pediste sanciones, porque coqueteaste con la invasión militar extranjera para que los gringos derrocaran al tirano por nosotros, porque aceptaste un cargo diplomático de un país que no es Venezuela? ¿Acaso no tienes derecho a rectificar? ¿No rectificó Chávez luego de intentar dos golpes militares contra un gobierno constitucional y legítimo, elegido por el pueblo, ocasionando más de 300 muertes?

Son unos miserables. Esa inhabilitación es inconstitucional e ilegal. ¿Qué tribunal la ha dictado? Ninguno. ¿Qué participación has recibido? Ninguna. Estos usurpadores violentan la Constitución a su saber y entender y sin rubor alguno. 

Pero querida y admirada María Corina: dime qué vamos a hacer. Porque inhabilitada vas a seguir. Quienes nos gobiernan no van a ceder en este punto. Prefieren inmolarse, e inmolar con ellos al país todo, antes que ceder en este punto.

Y me temo que si designas con tu soberbio índice a un sucesor, también a ése lo van a inhabilitar. A veces pienso, ¡ay, insensata de mí!, que tal vez vas a tener que comenzar a pensar en la declinación de tu candidatura, sin condiciones.

Entonces me pregunto para qué te elegimos en las primarias, si sabíamos que estabas y que ibas a seguir estando inhabilitada. ¿Salir a la calle? ¿Incendiar las ciudades de nuevo? No nos arriendo la ganancia, si escogemos esa vía.

Yo sé que para abandonar tus legítimas aspiraciones se necesita más coraje que para permanecer en una obstinada política que por lo que se ve no tiene destino. A ti te sobra valor para eso y más. El personalismo y el mesianismo no son hoy tus mejores consejeros, María Corina.

Por eso, desde mi ignorancia en estos complicados menesteres de la política, me atrevo a sugerir que las oposiciones (porque son al menos dos y los votos de ambas se requieren para ganar, como quedó probado en las regionales de 2021) y los vastos sectores sociales independientes entre los que me encuentro, comencemos a explorar el nombre de alguien que tenga la capacidad de integrar a la llamada Plataforma Unitaria, contigo como su jefa indiscutida, por supuesto, y a la otra oposición que está más allá de ella.

Aún mejor si es alguien a quien los del gobierno no teman tanto como a ti, que hasta cárcel le prometiste a Maduro, sino que, como en otras transiciones democráticas pacíficas exitosas que en el mundo han sido (Chile, Sudáfrica, los nueve comunismos de Europa oriental), les dé certezas acerca de que no serán perseguidos, de que saldrán del gobierno pero permanecerán en el poder, compartiéndolo, y de que en el futuro, ¿quién quita?, puedan volver al gobierno a través de los votos.

Tal vez es lo mejor, y que tú te conviertas en protagonista de este proceso de consenso que permita una transición pactada y en orden.

Un cambio seguro, posible y en paz, que aunque no sea todo lo que soñamos contigo como presidenta, pueda abrir la espita de transformaciones de mayor envergadura que vendrán con el tiempo.

Y la oportunidad de que seas elegida presidenta de la república será llegada, más tarde o más temprano. Tenlo por seguro.

Con toda mi admiración, me despido de ti con un abrazo libertario, democrático y venezolanista.

Abigaíl Soto

Twitter: @E_OchoaAntich

Correo electrónico: eochoaantich@gmail.com

Enrique Ochoa Antich es político, activista por los DDHH y escritor.

Punto de Corte no se hace responsable de las opiniones emitidas por el autor de este artículo

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Una respuesta

  1. Como se lee es el verbo de Ochoa Antich. Habla de soberbia de María Corina, que más soberbio que él. Hace una exposición de todo lo negativos deseos para María Corina. En fin veo su verbo en toda la Carta, que triste que se esconda en una carta.

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