
La apariencia externa de los neandertales la conocemos combinando genética, fósiles y estudios de ADN. Aunque no podemos tener una “foto exacta”, hoy sí tenemos una idea bastante aproximada de cómo lucían.
Color de piel
Los análisis de ADN de fósiles neandertales muestran variaciones genéticas similares a las nuestras. Algunos tenían genes asociados a piel clara (como los europeos actuales), otros a piel más oscura. Es decir: no había un solo color de piel; dependía de la región y del tiempo.
Rasgos fenotípicos (externos)
Cuerpo: Bajos y robustos: promedio 1.60 m los hombres, 1.55 m las mujeres. Muy musculosos, con huesos anchos y densos. Adaptados al frío (similar a los esquimales modernos).
Cabeza y cara: Cráneo alargado hacia atrás (no tan redondeado como el nuestro). Frente baja y poco prominente. Arcos superciliares (cejas) muy marcados. Nariz ancha y grande (adaptación al aire frío y seco). Mandíbula fuerte, mentón poco definido.
Cabello y ojos: El ADN muestra que algunos neandertales tenían genes relacionados con cabello pelirrojo y piel clara, mientras que otros tendrían cabello y ojos más oscuros. Probablemente había diversidad fenotípica, como en los humanos modernos.
Entonces ¿Cómo se vería un neandertal junto a un hombre moderno?


Otros detalles
Podían tener pecas, según variantes genéticas detectadas. No eran “simiescos”, sino muy humanos en aspecto; si los vistiéramos con ropa actual, podrían pasar desapercibidos, aunque con facciones toscas.
Si nos topáramos con un neandertal en la calle, nos llamaría la atención lo ancho de su cabeza y la gran nariz. Sus ojos se verían similares a los nuestros en tamaño. En cuanto a su inteligencia, serían tan inteligentes y hábiles como nosotros.
Es importante recordar que biológicamente no existen las razas. Y esto también aplicaba para los neandertal.
Aquí vemos a una mujer neandertal con rasgos del norte de Europa:

Humanos fornidos
Los neandertales tenían una gran variación en piel, cabello y ojos, desde claros hasta oscuros. Su aspecto era más corpulento, con rasgos faciales robustos y adaptados al frío, pero lo suficientemente humano como para que, en un grupo moderno, destacarían solo por parecer “más fornidos y de cara ancha”.
Este artículo original de PDC puede ser reproducido solo si se da crédito al autor y medio.



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