15 julio, 2024

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Ángela Villafranca, abogada de Cecodap: Hay que reconocer que el acoso escolar está ocurriendo y que no es una cosa de chamos

Ángela Villafranca, abogada de Cecodap: Hay que reconocer que el acoso escolar está ocurriendo y que no es una cosa de chamos

En las paredes de los Centros Comunitarios de Aprendizaje (Cecodap), en Caracas, se mantienen los papeles en los que están escritos algunos resultados de los talleres con niñas, niños y adolescentes.

La palabra Marta, allí, no es un nombre, sino el resultado de la suma de otras cinco: Miedo, asco, rabia, tristeza y alegría. De cinco emociones, cuatro son desagradables.

Como lo explica Ángela Villafranca, abogada del Servicio de Atención Jurídica de Cecodap, el entorno en el que se desenvuelven no es amable. Las causas de consulta en el servicio se relacionan con un ambiente hostil que soportan a diario: acoso escolar, abuso sexual, maltrato.

«El derecho a la integridad es el más vulnerado. El acoso escolar aumentó 225% en comparación con el año pasado. El año pasado no teníamos 100% de presencialidad; cuando presentamos el informe teníamos dos o tres meses de presencialidad y ya era una de las categorías más altas que teníamos en el servicio», indica Villafranca.

El acoso escolar «tiene mucho que ver con la casa», y aunque «no necesariamente el niño acosador en la escuela es víctima en casa de abuso sexual, pero probablemente está viviendo una situación de violencia intrafamiliar, y esto lo lleva al colegio». ´

Según su análisis en el país «cambiamos el abuso sexual en casa por el acoso escolar en la escuela», ya que el año anterior «estaba en primer lugar el abuso sexual porque encerramos a agresor con víctima.

 Ahora tenemos una situación de violencia en casa, muchas cosas que sucedieron en la pandemia, y ahora los chamos están llevando esa violencia a la escuela».

A niñas, niños y adolescentes les costó adaptarse de nuevo. «Tenían muchos conflictos en el ámbito escolar, muchos conflictos para que fuesen a clase.

Ya estábamos adaptados a la pandemia y a estar en casa y volver a la rutina les costó. Vimos el aumento en el acoso escolar».

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– ¿Lo punitivo funciona contra el acoso escolar?

-No creo que una gravedad de pena, o colocar esto como un delito, implica que se va a detener el acoso escolar. Personalmente no lo creo, porque una mayor pena no implica que la gente le va a tener miedo a la pena y no lo va a hacer.

 ¿Qué si creo? En la prevención del acoso escolar, en poner en aviso a padres, representantes, estudiantes.

El acoso escolar es una red; no es solo el niño agresor, es toda la persona que está en una comunidad educativa. También persiste la idea de que no es acoso escolar sino chalequeo.

Hay que reconocer que el acoso escolar está ocurriendo y que no es una cosa de chamos, como algunos directores lo colocan. El acoso escolar puede producir depresión, alteraciones del estado de ánimo, baja del rendimiento educativo.

Esto implica un riesgo, que puede llegar a las autolesiones, gestos suicidas.

A Villafranca le preguntan por qué ahora hay más abuso sexual que antes, y responde: «No es que no había; es que no se denunciaba.

La gente no reportada estas situaciones por miedo, por desconfianza en el sistema de protección, por temor a represalias, por creer que el abusador no lo va a volver a hacer. Ahora lo que hay es más denuncias».

Sobre el maltrato, advierte que algunos padres esconden el maltrato detrás del castigo físico. «Aunque hay papás que dicen que el maltrato es con fines correctivos, eso es mentira.

El maltrato es agredir a un niño con intención de dañarlo, como quemarle sus manos, quemarle sus genitales… Son situaciones que hemos visto en Cecodap. También, pegarles con cable y amarrarlos».

Cecodap apoya a las familias en las que los padres se separan y quieren ponerse de acuerdo para la manutención, al igual que a las que necesitan permisos para viajar.

 Acompañan a niñas, niños y adolescentes que no se sienten cómodos con su maestra, a papá y mamá que reclaman mayor calidad educativa o que rechazan el llamado «horario mosaico» con el que los maestros buscan mejorar sus exiguos salarios.

«Tenemos casos de prosecución escolar: casos que se arrastran desde la pandemia, porque mamá y papá no tuvieron la capacidad económica para terminar de pagar las deudas en el colegio, y ya el colegio optó por un cambio de ambiente (un colegio público)».

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