
Dirigente Gubert López denuncia grave daño ecológico en Simón Planas por tala y quema. La pérdida de fauna y agua amenaza la supervivencia local.
El dirigente social Gubert López alzó su voz para denunciar un grave “golpe a la supervivencia” de las comunidades en el municipio Simón Planas. Esta alerta surge tras la detección de actividades de tala y quema indiscriminada en zonas protectoras de vital importancia para el equilibrio ecológico regional.
Las áreas más afectadas incluyen el monumento natural Cerro de la Vieja y el Cerro Azul, espacio que resguarda al parque nacional Terepaima. Durante varias semanas, el líder comunitario presentó su preocupación ante el despacho del alcalde para advertir sobre daños irreversibles al patrimonio natural.
Aunque las lluvias recientes ayudaron a sofocar las llamas, López enfatizó que el perjuicio principal ya ocurrió con una alarmante mortandad de fauna silvestre. El dirigente fustigó la respuesta de algunos entes oficiales que intentaron minimizar la gravedad de estas denuncias calificándolas simplemente como panfletos disuasivos.
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La destrucción de la cobertura vegetal en estas montañas representa un atentado directo contra los ciclos naturales que sostienen la vida humana. Los habitantes temen que la falta de supervisión gubernamental acelere la degradación de estos ecosistemas estratégicos para el estado Lara.
La organización Impacto Ambiente detalla que la eliminación de árboles en las nacientes de agua genera consecuencias climáticas devastadoras para la población. Los bosques funcionan como esponjas naturales que retienen la humedad necesaria para alimentar los manantiales y mantener el flujo de los ríos.
Al desaparecer esta protección verde, las fuentes hídricas comienzan un proceso de agotamiento progresivo que afecta el riego y el consumo humano. La pérdida de árboles también provoca erosión del suelo, aumenta el riesgo de deslaves peligrosos y reduce drásticamente la fertilidad de la tierra.
Además, la ausencia de vegetación genera un incremento notable en el calor extremo, volviendo la zona mucho más seca y hostil para la agricultura. Gubert López sostiene que la actividad humana causa casi la totalidad de estos incidentes mediante prácticas agrícolas sin control o quemas de basura.
El dirigente ya formalizó estas denuncias ante el Concejo Municipal y la Gobernación para salvar su responsabilidad ante esta arremetida ambiental.
Impacto de la tala y quema en la supervivencia de Simón Planas
El análisis de la situación revela que el 99 % de los incendios en las zonas protectoras tienen un origen provocado intencionalmente. Entre los responsables directos destacan agricultores que utilizan el fuego para limpiar terrenos sin aplicar medidas de seguridad ni cortafuegos adecuados.
También figuran visitantes negligentes que arrojan colillas de cigarrillo en áreas secas y personas que queman desperdicios cerca de los límites boscosos. En casos más graves, individuos vinculados a la caza furtiva o conflictos de tierras inician incendios para facilitar sus actividades ilícitas.
Esta combinación de factores pone en jaque la supervivencia de las comunidades que dependen directamente de la salud de sus montañas y cuencas. La regulación de la temperatura local depende estrechamente de la densidad boscosa que hoy desaparece bajo las llamas y el hacha. Sin una intervención estatal firme, el municipio Simón Planas enfrenta un futuro marcado por la escasez crítica de recursos naturales esenciales.
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López reitera que la protección del Cerro de la Vieja y Cerro Azul debe ser una prioridad absoluta para las autoridades locales. La biodiversidad de la zona sufrió un impacto profundo que tardará décadas en recuperarse de forma natural sin ayuda externa. Los ciudadanos exigen que la Alcaldía de Simón Planas asuma su rol de vigilancia y sancione a quienes atentan contra las áreas resguardadas.
No se trata solo de un problema estético o paisajístico, sino de garantizar el acceso al agua y a un clima habitable. El activista continuará documentando las agresiones al medio ambiente para elevar los informes a instancias nacionales e internacionales de ser necesario.
La comunidad organizada se mantiene en alerta ante cualquier nuevo foco de incendio que pueda surgir en los próximos días de sequía. La supervivencia colectiva exige un compromiso real con la reforestación y la educación ambiental para detener esta tragedia ecológica en curso.
Solo la acción coordinada entre vecinos y gobierno podrá salvar los últimos pulmones vegetales que le quedan a esta importante región larense.
Colaborador José Luis Sotillo J. (Vídeo, Texto y Fotos)
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