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El ejército mexicano abatió este domingo a Nemesio Oseguera, conocido como “El Mencho”. El fundador del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) murió tras un enfrentamiento en la localidad de Tapalpa. Oseguera era el líder criminal más buscado por Estados Unidos, país que ofrecía 15 millones de dólares por su captura. El capo de 59 años falleció mientras las autoridades lo trasladaban vía aérea hacia la Ciudad de México debido a sus heridas.
Una reacción criminal de alcance nacional
La caída del líder provocó una respuesta inmediata y brutal de la organización delictiva. Células del cártel ejecutaron bloqueos de carreteras y quema de vehículos en Jalisco y otros estados. Los delincuentes incendiaron negocios locales y sembraron el terror entre los habitantes de diversas regiones. Estas acciones evidenciaron la capacidad de movilización y la estructura jerárquica que mantiene el grupo en el territorio mexicano.
Expertos señalan que el CJNG es una de las organizaciones más poderosas por su capacidad militar y de reclutamiento. El grupo controla el tráfico de heroína, cocaína, metanfetamina y fentanilo hacia el mercado estadounidense. Además, diversificaron sus ingresos mediante la extorsión, el robo de combustible y el tráfico de personas. Esta solidez financiera les permite desafiar abiertamente a las instituciones del Estado mexicano con armamento de alto calibre.
El mapa del terror tras el operativo
La violencia no se limitó a la sede principal del cártel en el oeste del país. Los disturbios alcanzaron zonas turísticas como Puerto Vallarta y se extendieron a Michoacán, Puebla, Sinaloa, Guanajuato y Guerrero. Analistas de seguridad indican que el gobierno logró un éxito táctico con la baja de Oseguera. Sin embargo, admiten que la magnitud de la respuesta nacional superó las proyecciones iniciales de los organismos de inteligencia.
El CJNG mantiene una narrativa de confrontación directa contra funcionarios públicos de alto nivel. En el pasado, este grupo atentó contra Omar García Harfuch y se le vincula con el asesinato del alcalde de Uruapan. Estas acciones demuestran que la organización no teme realizar ataques políticos para proteger sus intereses. La demostración de fuerza actual busca enviar un mensaje de control a pesar de la pérdida de su máximo jefe.
Incertidumbre y vacío de poder
El futuro de la organización criminal genera múltiples interrogantes entre los especialistas en seguridad nacional. Oseguera ejercía un liderazgo omnipresente similar al de figuras como Joaquín “El Chapo” Guzmán. Actualmente, el cártel no presenta sucesores claros tras la condena a cadena perpetua de su hijo, “El Menchito”, en Estados Unidos. Esta ausencia de una línea sucesoria directa podría desencadenar una guerra interna por el control del mando.
Los analistas prevén dos escenarios posibles para los próximos meses. El primero contempla que la estructura operativa mantenga sus negocios de forma descentralizada. El segundo escenario sugiere un incremento de la violencia homicida debido a reacomodos violentos dentro de la agrupación. La caída del capo más poderoso de México reconfigura el mapa del narcotráfico y pone en alerta máxima a las fuerzas de seguridad.
Fuentes: AFP, Brainberries, Punto de Corte
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