
La industria petrolera venezolana experimenta una transformación radical tras la incursión militar de Estados Unidos el pasado 3 de enero de 2026. Según un informe de Transparencia Venezuela publicado este 5 de mayo, las exportaciones de crudo alcanzaron promedios de 1,23 millones de barriles diarios en abril. Esta cifra representa el nivel más alto registrado desde 2018. El repunte ocurre bajo la administración del gobierno interino, el cual impulsa la extracción mientras convive con una actividad marítima irregular creciente.
El monitoreo satelital de MarineTraffic y VesselFinder revela que el número de tanqueros en las costas nacionales ascendió a 160 embarcaciones en abril. Este volumen supera notablemente los 112 buques documentados en diciembre de 2025, antes del cambio de poder político. El informe subraya que este incremento de actividad portuaria impulsa la economía nacional en medio de la fase de estabilización ejecutada por Washington para recuperar las instituciones financieras del país.
Auge de la “flota oscura” y operaciones furtivas
A pesar del despliegue militar estadounidense, la presencia de barcos sancionados o furtivos, conocidos como “flota oscura”, aumentó de forma sostenida. Transparencia Venezuela contabilizó 32 naves que operan ocultando su identidad o fuera de las normativas internacionales en abril de 2026. En diciembre pasado, solo se registraban 22 de estos buques, lo que evidencia un crecimiento progresivo del tráfico marítimo irregular durante el primer cuatrimestre del año.
El informe detalla que 14 de estas embarcaciones permanecen en costas venezolanas desde hace más de cuatro meses. Las imágenes satelitales captaron presuntas operaciones de trasiego “ship to ship” (transferencia entre buques) en las cercanías de Amuay. Una de estas maniobras involucró a un tanquero con bandera de las Islas Marshall y a un buque no identificado con radares apagados. Estas tácticas buscan evadir la trazabilidad del crudo venezolano en los mercados globales.
Presuntos acuerdos permiten movimientos de buques sancionados
La libertad de movimiento de barcos como el José Progress, de bandera panameña, y el sancionado ruso Baisha/Integrator genera interrogantes sobre la política de vigilancia actual. El informe destaca que el buque Sea Horse arribó recientemente desde Rusia con combustible destinado a Cuba sin enfrentar restricciones mayores. Estos desplazamientos sugieren la existencia de acuerdos tácticos entre las autoridades de Estados Unidos y el Gobierno interino venezolano para permitir operaciones logísticas específicas.
Resulta llamativo que el buque furtivo Olina zarpara libremente en abril, a pesar de que fuerzas estadounidenses lo interceptaron en febrero pasado. Transparencia Venezuela sugiere que estas omisiones facilitan la operatividad de barcos con historias conocidas de maniobras oscuras. Mientras la exportación de crudo a refinerías estadounidenses se consolida, la coexistencia con la flota furtiva plantea un desafío para la transparencia en la gestión de los recursos naturales durante esta transición.
Fuentes consultadas: Transparencia Venezuela, Reuters, Bloomberg Línea
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