
Las multinacionales Siemens Energy y GE Vernova mantienen una postura de cautela frente a los planes de reconstrucción del sistema eléctrico en Venezuela, según reportó la agencia Reuters. A pesar de las reuniones sostenidas en Caracas durante abril, los ejecutivos de estas compañías expresaron serias dudas sobre los mecanismos de financiamiento. La principal preocupación radica en cómo el gobierno interino de Delcy Rodríguez garantizará los pagos en un país con graves problemas de liquidez.
El plan de reconstrucción nacional, valorado en 100.000 millones de dólares y promovido por Washington, busca rescatar una red que opera a menos del 40% de su capacidad. Sin embargo, la reticencia de los proveedores extranjeros es evidente. Según fuentes consultadas por Reuters, la experiencia negativa de la era de Hugo Chávez, que dejó miles de millones en facturas impagas y arbitrajes internacionales, genera un profundo recelo en el sector privado.
Crisis de generación y racionamientos prolongados
Actualmente, Venezuela cuenta con menos de 13.000 megavatios (MW) disponibles de una capacidad instalada de 36.000 MW. Las centrales térmicas apenas aportan el 13% de su potencial debido a una década sin mantenimiento adecuado. Esta deficiencia provoca apagones que se extienden hasta por 10 horas en ciudades como Maracaibo. La presidenta interina ha enfocado sus prioridades en reparar dos grandes centrales térmicas, pero admite que las soluciones no serán inmediatas.
Expertos como Miguel Lara aseguran que se requieren al menos 15.000 millones de dólares solo para estabilizar la red en tres años. El déficit actual de generación supera los 1.500 MW, lo que paraliza industrias clave como el petróleo y el gas. De hecho, los apagones en la refinería de Paraguaná han impedido reiniciar las unidades de producción de gasolina, agravando la escasez de combustible y las filas en las estaciones de servicio.
Obstáculos financieros y propuestas de pago
El gobierno de Rodríguez rechazó recientemente una propuesta de empresas extranjeras que exigían pagos por adelantado para reparaciones iniciales. Ante la falta de efectivo, algunos ejecutivos propusieron utilizar fondos de cuentas supervisadas por el Tesoro de Estados Unidos, las cuales recaudan ingresos de la venta de crudo. No obstante, las deudas pendientes con instituciones multilaterales representan otro escollo jurídico y financiero para concretar nuevas inversiones.
Mientras persiste la incertidumbre, empresas como la española Repsol han comenzado a lanzar convocatorias propias para adquirir centrales eléctricas independientes. La seguridad jurídica y el ajuste de tarifas son condiciones que compañías como la estadounidense AES consideran vitales para el retorno del capital. Por ahora, el rompecabezas energético venezolano sigue sin piezas clave, mientras la población enfrenta una crisis de servicios que limita cualquier reactivación económica real
Fuente: Reuters
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