
Bogotá, 27 de abril de 2026.- La “Paz Total” fue concebida como un giro de 180 grados en la doctrina de seguridad colombiana: pasar de la confrontación militar a una negociación simultánea con múltiples grupos armados. Sin embargo, al cierre del primer cuatrimestre de 2026, los datos sugieren una realidad paradójica: mientras algunos indicadores de confrontación directa bajaron, el control territorial de los grupos ilegales y la violencia contra civiles se han expandido de forma alarmante.
1. Las Cifras del Contraste: Un balance estadístico
Para entender el impacto tangible de esta política, es necesario desglosar los resultados en cinco ejes fundamentales:
- Homicidios y Vida: Se registró una reducción del 11% en la tasa nacional de homicidios comparado con el inicio del cuatrienio. No obstante, esta cifra se ha estancado en 2026, mostrando que el alivio inicial fue temporal.
- Operatividad Militar: Los combates con la Fuerza Pública disminuyeron un 28%. Si bien esto salvó vidas de soldados y guerrilleros, analistas advierten que fue el resultado de ceses al fuego que permitieron a los grupos armados atrincherarse sin presión oficial.
- Violencia contra Civiles: Las masacres han tenido un repunte crítico, con 41 eventos registrados en los primeros meses de 2026, un aumento del 32%. Esto indica que la violencia ya no es “Ejército vs. Guerrilla”, sino “Grupo Armado vs. Población”.
- Crecimiento del Pie de Fuerza Ilegal: Se estima que las organizaciones criminales han sumado más de 5,000 nuevos integrantes bajo el paraguas de los diálogos, aprovechando la ausencia de operaciones de captura para reclutar masivamente.
- Guerra Tecnológica: El uso de drones para ataques terroristas pasó de ser esporádico a sistemático, contabilizando 277 ataques en el último año, lo que demuestra una modernización del arsenal criminal mientras se hablaba de paz.
2. El Fortalecimiento de los Grupos: El costo del cese al fuego
El mayor punto crítico ha sido la utilización de los ceses al fuego por parte de facciones como el Estado Mayor Central (Iván Mordisco) y el ELN. Según informes de inteligencia, estos grupos no utilizaron el tiempo para desmovilizarse, sino para diversificar sus ingresos mediante la extorsión y el control de la minería ilegal. Al disminuir los combates con el Estado, volcaron su capacidad bélica hacia la población civil y hacia enfrentamientos con otras bandas por el control de rutas de narcotráfico.
3. ¿Es el mayor fracaso de la administración Petro?
Para gran parte de la opinión pública (con un 65% de desaprobación en temas de seguridad), la Paz Total se encamina a ser el mayor revés estratégico del gobierno por tres razones:
Inexistencia de un Marco Jurídico: Las leyes para el sometimiento de bandas criminales nunca prosperaron en el Congreso, dejando las mesas de diálogo en un limbo legal sin incentivos reales para el desarme.
- Desmoralización de la Fuerza Pública: La percepción de “brazos caídos” generó un vacío de autoridad que los grupos ilegales llenaron rápidamente, dificultando hoy la recuperación del orden en zonas como el Cauca.
- Fragmentación Criminal: El gobierno negoció con estructuras que no tienen unidad de mando. El hecho de que alias Iván Mordisco mantenga una ola terrorista mientras otros sectores hablan de paz, demuestra que no hay un interlocutor válido que garantice el fin de la violencia.
Conclusión
Aunque el Gobierno Petro puede mostrar una reducción en combates directos, el sentimiento de inseguridad y la pérdida de soberanía en vías arteriales indican que la política no logró la paz, sino un reordenamiento del conflicto. Los grupos armados en 2026 son más ricos, más numerosos y cuentan con mejor tecnología que en 2022, lo que plantea un desafío de seguridad nacional para el cierre de su mandato.
¿Consideras que el uso de tecnología como drones por parte de las disidencias obliga al Estado a replantear por completo su estrategia militar actual?



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