
Residentes de Palavecino denuncian daños ecológicos graves y falta de criterios técnicos en el plan “Pica y Poda” ejecutado por Corpoelec en Lara.
La implementación del programa “Pica y Poda” en el municipio Palavecino ha desatado una ola de críticas contundentes contra Corpoelec.
Los habitantes del estado Lara manifiestan un profundo rechazo hacia los métodos utilizados por la empresa eléctrica estatal recientemente. Los ciudadanos sostienen que las cuadrillas ejecutan una tala indiscriminada en lugar de realizar un mantenimiento técnico adecuado.
La ausencia de protocolos ambientales claros transforma una labor necesaria en un ataque directo contra el patrimonio natural local. Voceros comunitarios califican estas acciones como un crimen ecológico atroz que destruye el mobiliario vegetal de las avenidas principales.
La falta de información oficial sobre el alcance real del proyecto aumenta la incertidumbre entre los residentes afectados. Diversas urbanizaciones reportan la eliminación total de la capa arbórea que servía como refugio para la fauna silvestre. El sol inclemente golpea ahora con mayor fuerza las calles debido a la pérdida de sombra natural. Esta situación vulnera el derecho de la comunidad a un entorno equilibrado y protegido por las autoridades competentes.
Iván Naranjo, vecino de Villa Roca, fustiga la destrucción de árboles que protegían a las familias de las altas temperaturas actuales. Neil Barrios, residente de Los Rastrojos, reconoce la importancia de limpiar las líneas de alta tensión para evitar fallas eléctricas.
Sin embargo, Barrios asegura que el gobierno nacional utiliza un falso discurso sobre la legalidad ambiental mientras destruye la naturaleza. El descontento crece al observar cómo espacios emblemáticos pierden su esencia verde por decisiones improvisadas y carentes de sustento científico.
Consecuencias del plan Pica y Poda en el ecosistema urbano
Un recorrido detallado por diversos sectores de Palavecino revela una deforestación progresiva que afecta la calidad de vida de todos. Avenidas como La Manga y la Redoma de Tarabana muestran hoy cicatrices profundas por el uso excesivo de las sierras eléctricas.
Las cuadrillas abandonan restos de follaje y ramas gruesas en las aceras, dificultando el tránsito libre de los peatones. El experto ambiental Hildebrando Arangu explica que la falta de mantenimiento periódico genera este tipo de intervenciones traumáticas para los árboles.
Un programa serio debería controlar la copa de forma constante para evitar daños en las raíces y en el cableado. Fuentes vinculadas a la investigación señalan que el objetivo es optimizar el servicio eléctrico, pero la comunidad considera inaceptable el costo ecológico.
El cronista José Luis Sotillo lamenta la desaparición de especies protegidas como la Vera en zonas adyacentes al Parque Nacional Terepaima.
El patrimonio arbóreo del municipio desaparece bajo una gestión que ignora los axiomas fundamentales de la ecología vegetal moderna. Los ciudadanos exigen una rectificación inmediata para salvar los pocos pulmones vegetales que aún quedan en la zona.
Colaborador José Luis Sotillo J. (Vídeo, Texto y Fotos)
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