
Teherán, 29 de marzo de 2026 — El régimen iraní ha bajado oficialmente la edad mínima de participación en roles de apoyo a la seguridad y defensa a 12 años, en el marco de la campaña de reclutamiento “For Iran” (Por Irán). Así lo anunció un funcionario del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (IRGC) en la televisión estatal, en un contexto de intensificación del conflicto con Estados Unidos e Israel.
Rahim Nadali, funcionario cultural del IRGC en Teherán, explicó en declaraciones transmitidas el 26 de marzo que, ante el alto número de jóvenes y adolescentes que se presentaban voluntariamente, se decidió reducir la edad mínima a 12 años. “Los niños de 12 y 13 años quieren participar”, afirmó Nadali, justificando la medida como respuesta al deseo de los menores de “defender la patria contra el matón global”, en referencia habitual al gobierno estadounidense.
Roles asignados a los menores
Según el anuncio oficial, los niños y adolescentes reclutados bajo la iniciativa “For Iran” son destinados principalmente a tareas de apoyo como:
- Protección de puestos de control (checkpoints) en las ciudades.
- Realización de patrullas de seguridad e inteligencia.
- Apoyo logístico a las fuerzas del IRGC y la milicia voluntaria Basij.
Estas actividades se concentran especialmente en la capital, Teherán, y otras zonas urbanas, donde los menores ayudan a reforzar la presencia de las fuerzas de seguridad en medio de los bombardeos y la tensión bélica.
Niños armados en las calles
Residentes de Teherán consultados por medios internacionales han reportado la presencia de adolescentes y jóvenes poco entrenados custodiando checkpoints improvisados. Testigos describen cómo grupos de menores, algunos vestidos de civil, detienen vehículos, registran autos y dan órdenes a la población. En algunos casos, portan Kalashnikovs (AK-47) y Uzis (subfusiles), y han sido vistos disparando al aire como advertencia.
Un habitante identificado como Kaveh relató: “Pasas un pickup militar con armas pesadas y, 100 metros más adelante, hay varios autos particulares con adolescentes sosteniendo Uzis deteniendo vehículos. Cuando cae un misil, sellan la zona inmediatamente. Adolescentes sin entrenamiento con Kalashnikovs gritan órdenes y disparan al aire”.
Aunque el anuncio oficial habla de “roles de apoyo” y “voluntariado”, la presencia armada de estos menores en puestos de control ha generado alarma internacional.
Contexto y críticas
La medida se produce en un momento crítico para el régimen iraní, que enfrenta una campaña de ataques aéreos y navales por parte de Estados Unidos e Israel destinada a degradar sus capacidades nucleares, misilísticas y militares. Ante las bajas y la necesidad de reforzar el control interno, el IRGC y la Basij recurren a una movilización masiva que incluye ahora a la población más joven.
Organizaciones de derechos humanos han condenado enérgicamente la decisión, calificándola como una violación grave de las normas internacionales sobre niños soldados. Irán es signatario de la Convención sobre los Derechos del Niño, que prohíbe el reclutamiento y la participación directa de menores de 18 años en hostilidades. Expertos advierten que enviar niños a checkpoints y patrullas los expone directamente al peligro en un escenario de guerra.
Esta no es la primera vez que el régimen iraní recurre a menores en contextos de conflicto. Durante la guerra Irán-Irak en los años 80, la Basij ya utilizó a niños y adolescentes en operaciones de alto riesgo, incluyendo la limpieza de campos minados.
Reacciones y perspectivas
La noticia ha provocado rechazo en organismos internacionales y entre la diáspora iraní. Organizaciones como Hengaw han alertado sobre el riesgo que implica colocar a niños de 12 años en objetivos potenciales como checkpoints y bases de la Basij.
Por su parte, el régimen presenta la iniciativa como un acto de “entusiasmo popular” y unidad nacional frente a la “agresión extranjera”. Sin embargo, analistas señalan que refleja la presión creciente sobre el aparato de seguridad iraní y la dificultad para mantener el control sin recurrir a la movilización de la población civil más joven.
Las próximas semanas serán clave para observar si esta práctica se extiende más allá de Teherán y cuál será el impacto real en la protección de los menores involucrados. Por ahora, la imagen de niños armados custodiando las calles de la capital iraní ha conmocionado a la comunidad internacional y ha puesto de relieve la desesperación del régimen ante el curso del conflicto.



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