
El recrudecimiento del conflicto en el Medio Oriente y el bloqueo del estrecho de Ormuz plantean un escenario de precios al alza para el crudo. Sin embargo, el economista Manuel Sutherland advierte que Venezuela desperdiciará esta “oportunidad dorada”. En una entrevista concedida al periodista Raúl Semprún para el diario Versión Final, el experto explica que la crisis institucional y operativa del país impide capitalizar la coyuntura.
Un mercado global en alerta
Sutherland, doctor en Estudios del Desarrollo, destaca la importancia estratégica del estrecho de Ormuz, por donde circula hasta el 25% del petróleo mundial. El experto señala que los ataques recientes generan un miedo real en los mercados. Aunque los inventarios globales están llenos, cualquier interrupción en este punto geográfico dispara las cotizaciones de forma inmediata y automática.
Históricamente, Venezuela obtenía ventajas significativas de estos conflictos bélicos debido a su robusta capacidad de extracción y almacenamiento. “Ahora no hay nada de eso”, lamenta el profesor del Cendes-UCV. La estatal PDVSA carece hoy de herramientas técnicas y financieras para elevar su ritmo de producción frente a una demanda creciente.
Inseguridad jurídica y falta de inversión
El especialista sostiene que las trasnacionales petroleras evitan realizar grandes inversiones en suelo venezolano por la ausencia de seguridad jurídica. A su juicio, el gobierno de Nicolás Maduro y la gestión de Delcy Rodríguez carecen de la credibilidad necesaria para atraer capitales europeos o asiáticos. La percepción de riesgo supera cualquier intento de apertura económica reciente.
Pese a que la nueva Ley de Hidrocarburos ofrece condiciones favorables a las empresas extranjeras, Sutherland considera que no es suficiente. El andamiaje legal construido en los últimos 25 años asusta a los inversores. Las grandes corporaciones temen la reversibilidad de los cambios si no existe una voluntad real de transformación democrática en el país.
La urgencia de una transición
Para el director del Centro de Investigación y Formación Obrera (CIFO), la solución pasa necesariamente por un cronograma electoral transparente. Sin una transición política que garantice el derecho a la propiedad privada, las inversiones a largo plazo no llegarán. Venezuela seguirá dependiendo de fuentes secundarias de la OPEP para calcular una producción que apenas roza los 900 mil barriles.
Finalmente, Sutherland vaticina que, aunque entre más dinero a las arcas nacionales por el aumento de precios, será una fracción mínima comparada con el potencial perdido. La falta de personal técnico preparado en el Estado venezolano garantiza que estos recursos adicionales no se traduzcan en un desarrollo económico real para la sociedad civil.
Fuentes consultadas: Diario Versión Final (Entrevista de Raúl Semprún), Centro de Investigación y Formación Obrera (CIFO).
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