
Washington, 17 de febrero de 2026 — Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos llevaron a cabo tres ataques letales contra narcolanchas la noche del lunes 16 de febrero, dejando un saldo de 11 personas muertas, según informó el Comando Sur (SOUTHCOM). Los incidentes, ocurridos en el Pacífico Oriental y el Mar Caribe, marcan uno de los días más mortíferos en la campaña militar contra el narcotráfico marítimo impulsada por la administración Trump.
De acuerdo con el comunicado oficial de SOUTHCOM, los objetivos eran tres embarcaciones que transitaban por “rutas conocidas de narcotráfico” y estaban “involucradas en operaciones de narcotráfico”. Los ataques resultaron en:
- 4 muertos en la primera embarcación, en el Pacífico Oriental.
- 4 muertos en la segunda embarcación, también en el Pacífico Oriental.
- 3 muertos en la tercera embarcación, en el Mar Caribe.
Todos los fallecidos fueron descritos como “narcoterroristas varones”. Ningún militar estadounidense resultó herido en las operaciones, que incluyeron videos difundidos por SOUTHCOM mostrando explosiones en las embarcaciones.
Contexto de la acción
Esta triple acción representa un hito en la llamada “Operación Lanza del Sur” (o Southern Spear), iniciada en septiembre de 2025. Desde entonces, se han registrado al menos 42 ataques contra embarcaciones similares, con un total de al menos 145 muertes confirmadas. Los golpes del lunes son los más letales en lo que va de 2026 y los primeros en que se atacaron objetivos simultáneamente a ambos lados del Canal de Panamá en un mismo día.
El gobierno de Donald Trump ha intensificado esta estrategia como parte de su ofensiva contra el narcoterrorismo en América Latina, especialmente tras la captura de Nicolás Maduro en enero de 2026. El Pentágono sostiene que estas operaciones reducen el flujo de drogas hacia Estados Unidos, aunque no ha presentado evidencia pública concreta de que las embarcaciones destruidas transportaran narcóticos en cada caso.
Organizaciones de derechos humanos y analistas han criticado la campaña por su falta de transparencia, el riesgo de víctimas civiles y posibles violaciones al derecho internacional. Críticos argumentan que las operaciones, realizadas sin captura ni juicio, equivalen a ejecuciones extrajudiciales en alta mar.
El Comando Sur no ha revelado detalles sobre las nacionalidades de los fallecidos ni el tipo de embarcaciones (generalmente lanchas rápidas o “go-fast boats”), pero ha reiterado que todas las acciones se basan en inteligencia previa y se dirigen contra organizaciones designadas como terroristas.
Con la reorientación de buques hacia Oriente Medio y la persistencia de la crisis de fentanilo en EEUU, la administración Trump parece mantener —e incluso acelerar— esta controvertida táctica naval en aguas latinoamericanas. El saldo de muertes sigue subiendo mientras el debate sobre su efectividad y legalidad continúa abierto.



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