
La refinería estadounidense Citgo Petroleum ha adquirido su primer cargamento de petróleo crudo venezolano desde que rompió vínculos operativos con su matriz, la estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), a principios de 2019, marcando un hito significativo en el contexto de la normalización del comercio petrolero entre Estados Unidos y Venezuela tras los recientes cambios geopolíticos en Caracas.
Según fuentes familiarizadas con la transacción consultadas por Reuters, Citgo compró un cargamento de aproximadamente 500.000 barriles de crudo pesado venezolano (del tipo Merey o similar), con entrega programada para febrero de 2026. La operación no se realizó de forma directa con PDVSA, sino a través de la casa comercial Trafigura, una de las empresas autorizadas recientemente por Washington para comercializar y exportar petróleo venezolano.
Contexto histórico y el corte de 2019
Citgo, con una capacidad de refinación de alrededor de 830.000 barriles por día en sus tres complejos principales (Lake Charles, Corpus Christi y Lemont), fue adquirida por PDVSA en la década de 1980 precisamente para garantizar un mercado estable en Norteamérica para el crudo pesado y extrapesado de la Faja del Orinoco. Hasta 2019, era uno de los mayores compradores de petróleo venezolano en el mundo.
Sin embargo, tras el no reconocimiento por parte de Estados Unidos de la reelección de Nicolás Maduro en 2018, se impusieron sanciones sectoriales que bloquearon cualquier vínculo comercial entre Citgo y PDVSA. La refinería se vio obligada a diversificar sus suministros hacia crudos pesados de otras fuentes (Canadá, México, Colombia y otros), mientras PDVSA perdía un canal clave de exportación hacia el mercado estadounidense.
El giro tras la captura de Maduro y el control estadounidense
La transacción ocurre en un nuevo escenario: tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses a inicios de enero de 2026 y la instalación de un gobierno interino liderado por Delcy Rodríguez, Washington asumió el control de las ventas de crudo venezolano. Se firmó un acuerdo bandera por hasta 2.000 millones de dólares para suministrar petróleo a Estados Unidos y otros mercados, con mecanismos para canalizar ingresos hacia importaciones de bienes estadounidenses y pago controlado de deudas.
Casas comerciales como Trafigura y Vitol recibieron licencias para operar, permitiendo drenar inventarios acumulados y reactivar exportaciones. Citgo, cuya red de refinación está especialmente adaptada para procesar crudo pesado y agrio venezolano (con alto contenido de azufre), se convierte en un comprador natural y eficiente, lo que podría reducir costos de procesamiento y mejorar márgenes.
Implicaciones para Citgo y el mercado
Para Citgo: Esta compra representa un retorno estratégico a su feedstock histórico, potencialmente más económico y compatible con sus unidades de craqueo y coquización. Además, llega en medio de su proceso de venta ordenada por un tribunal de Delaware: una filial de Elliott Investment Management (a través de Amber Energy) ganó la subasta por 5.900 millones de dólares en noviembre de 2025 para saldar deudas de PDVSA con acreedores. El flujo renovado de crudo venezolano podría elevar el valor operativo de la compañía y beneficiar a los nuevos controladores.
- Para Venezuela: Aunque las exportaciones siguen bajo supervisión estadounidense (con ingresos dirigidos a mecanismos fiduciarios), este paso ayuda a reactivar volúmenes y genera divisas en un momento crítico. La producción venezolana, que ronda los 950.000-1 millón de barriles diarios, podría beneficiarse de mayor demanda estadounidense.
- Mercado global: El regreso de barriles venezolanos (inicialmente en volúmenes moderados) presiona a la baja los descuentos de crudos pesados alternativos (como Western Canadian Select) y contribuye a estabilizar la oferta de feedstock para refinerías del Golfo de México.
Expertos ven esta operación como el inicio de una mayor integración: si se mantienen las condiciones políticas y las licencias, Citgo podría convertirse nuevamente en un destino preferente para el crudo venezolano, apoyando la reconstrucción del sector energético de Venezuela bajo un esquema controlado por Washington.
Mientras tanto, la compra de 500.000 barriles para febrero es un paso concreto hacia la normalización, simbolizando el fin de una era de aislamiento forzoso que duró casi siete años. El sector petrolero venezolano-estadounidense entra en una fase de transición controlada, con Citgo como protagonista clave.



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