
Bogotá, 31 de diciembre de 2025 – El presidente de Colombia, Gustavo Petro, generó controversia internacional al afirmar en un extenso mensaje publicado en X que Estados Unidos, bajo órdenes del presidente Donald Trump, bombardeó una fábrica en Maracaibo, Venezuela, donde se sospecha que se procesaba pasta de coca para convertirla en cocaína. “Sabemos que Trump bombardeó una fábrica en Maracaibo; tememos que mezclan allí la pasta de coca para hacerla cocaína y aprovechan la ubicación en el lago de Maracaibo”, escribió Petro, señalando directamente al Ejército de Liberación Nacional (ELN) como responsable de la instalación.
El mandatario colombiano vinculó la operación al narcotráfico de la guerrilla: “Es simplemente el ELN. El ELN está permitiendo, con su traqueteo (narcotráfico) y su dogma mental, invadir Venezuela”. Petro instó al ELN y al Frente 33 de las disidencias de las FARC a elegir “si van a competir por la cocaína o por la paz”, en referencia a los combates en la región del Catatumbo, fronteriza con Venezuela y uno de los mayores centros de producción de coca en Colombia.
Contexto del ataque estadounidense
Las declaraciones de Petro se producen un día después de que Trump confirmara la destrucción de una instalación de producción de drogas en Venezuela, descrita como un muelle usado para cargar embarcaciones narcotraficantes. Fuentes estadounidenses, citadas por medios como CNN y The New York Times, indican que la operación fue encubierta, posiblemente con drones de la CIA, y forma parte de la escalada en la campaña antidrogas de la administración Trump, que incluye bloqueos a buques petroleros sancionados y ataques a lanchas en el Caribe (con más de 100 muertos reportados).
Petro cuestionó la efectividad de estas acciones, afirmando que muchas embarcaciones destruidas transportaban cannabis –legal en varios estados de EE.UU.– y no cocaína, que se mueve principalmente por submarinos o contenedores. “Resulta que muchas lanchas atacadas con misiles no llevaban cocaína sino cannabis. Problema paradójico: en EE.UU., en muchísimas partes es legal”, agregó.
Implicaciones para el ELN y la región
Según informes de Insight Crime, el ELN ha expandido su presencia en Venezuela, controlando laboratorios de cocaína y rutas de exportación en estados como Zulia (donde se ubica Maracaibo), con presuntos vínculos con elementos del Estado venezolano. Petro, cuyo gobierno intentó negociar la paz con el ELN (ahora congelada), criticó duramente a la guerrilla por facilitar intervenciones extranjeras mediante el narcotráfico.
El presidente colombiano también defendió a Nicolás Maduro, afirmando que no hay pruebas de su involucramiento directo en narcotráfico, y reveló que su última conversación telefónica con el líder venezolano fue sobre coordinar acciones contra el ELN en la frontera.
Reacciones y silencio oficial
El gobierno venezolano no se ha pronunciado sobre el supuesto bombardeo. En Maracaibo, una empresa como Primazol ha negado daños por ataques militares, atribuyendo incidentes recientes a problemas eléctricos. Analistas ven en las palabras de Petro un intento de presionar al ELN para retomar negociaciones de paz, mientras critica la unilateralidad estadounidense sin condenar explícitamente la operación.
Este episodio resalta las tensiones geopolíticas en la región: la guerra antidrogas de Trump contra redes vinculadas a Venezuela, el rol del ELN en el narcotráfico transfronterizo y los esfuerzos fallidos por la paz en Colombia. La comunidad internacional observa con preocupación una posible escalada en el Caribe y la frontera colombo-venezolana.



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