
La fase de la adolescencia, que se extiende hasta principios de los treinta, está marcada por cambios estructurales.
Neurocientíficos de la prestigiosa Universidad de Cambridge, Inglaterra, presentaron un hallazgo fascinante. Identificaron cuatro “puntos de inflexión” cruciales en el desarrollo neurológico humano.
La investigación, revelada este martes 25 de noviembre, sugiere que ciertas etapas vitales se extienden mucho más de lo que se creía.
El estudio desafía las concepciones tradicionales sobre la madurez. La Dra. Alexa Mousley, investigadora principal, explicó el proceso a la BBC. Ella señaló que el cerebro se reconecta constantemente a lo largo de toda la vida. Este patrón no es constante, sino que muestra fluctuaciones y fases de intensa reorganización.
La investigadora añadió que este proceso de “reconexión cerebral” puede variar en edad entre distintas personas. Este descubrimiento redefine los límites cronológicos del crecimiento. Las implicaciones de este estudio son significativas para la psicología y la neurociencia.
El estudio de la Dra. Mousley, publicado en Nature Communications, detalla las fases. La primera etapa, denominada “cerebro infantil”, se extiende hasta los nueve años de edad. Durante este tiempo, la actividad cerebral se enfoca en la “consolidación de la red”. Las sinapsis se reducen y se produce un “recableado” fundamental del órgano.
Después de los nueve años comienza la fase más prolongada e inesperada: la adolescencia. Esta etapa, según la investigación, dura hasta que la persona alcanza los treinta y pocos años. El cerebro experimenta uno de sus mayores periodos de cambio durante esta prolongada adolescencia neurológica.
La larga fase de la adolescencia y la materia blanca
La fase de la adolescencia, que se extiende hasta principios de los treinta, está marcada por cambios estructurales. Durante este extenso periodo, la “materia blanca” del cerebro continúa aumentando su volumen. Simultáneamente, “la organización de las redes de comunicación del cerebro se refina cada vez más”.
La maduración de estas redes es un proceso gradual y sostenido. Este desarrollo constante facilita la mejora de las capacidades cognitivas complejas. Es una época de intensa reorganización neural.
El punto de inflexión más significativo ocurre alrededor de los 32 años. La Dra. Mousley destacó este hallazgo en el comunicado oficial.
“Alrededor de los 32 años, vemos los cambios más direccionales en el cableado”, explicó la experta. Agregó que este es “el cambio general más grande en la trayectoria” neurológica.
La investigación diferencia claramente el inicio del final de esta etapa. La pubertad ofrece un comienzo claro para la adolescencia biológica. Sin embargo, su final resulta mucho más complejo de definir con precisión científica.
La Dra. Mousley afirmó que se basaron únicamente en la arquitectura neuronal. Descubrieron que los cambios estructurales cerebrales, similares a los de la adolescencia inicial, finalizan cerca de los treinta y tantos años.
Este hallazgo proporciona una base científica sólida para la extensión de esta etapa vital. La madurez cerebral plena llega más tarde de lo que indican los marcadores sociales o legales.
La estabilización y el envejecimiento tras la adolescencia
Una vez superados los 32 años, el cerebro ingresa en la edad adulta. Esta etapa es la más extensa del desarrollo cerebral humano. Durante este largo periodo, la arquitectura del cerebro se estabiliza.
Esta fase se caracteriza por la ausencia de grandes cambios significativos. Las capacidades cognitivas y los rasgos de personalidad se mantienen estables.
Esta estabilidad dura hasta los 66 años. A esta edad, el cerebro humano inicia la fase de envejecimiento precoz. Se produce una reorganización paulatina de las redes cerebrales. La conectividad comienza a disminuir gradualmente.
Según la Dra. Mousley, la materia blanca comienza a degenerarse durante esta fase.
“Esta es una edad en la que las personas enfrentan un mayor riesgo de sufrir una variedad de problemas de salud”, advirtió.
Las enfermedades como la hipertensión pueden afectar significativamente la salud cerebral.
El último punto de inflexión del cerebro se sitúa alrededor de los 83 años. A esta edad, la persona entra en la fase de envejecimiento cerebral tardío. Aunque la investigación reconoce la limitación de datos para este grupo de edad. El estudio indica un deterioro aún mayor de la conectividad cerebral. El cerebro muestra una mayor dependencia de ciertas regiones específicas en este periodo final.
Con información de Agencias
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