
Felipe Capozzolo, candidato a la presidencia de Fedecámaras, compartió en el programa Pisando Tierra de Punto de Corte una propuesta para transformar la economía venezolana. En una charla con José Gregorio Yépez, el empresario, con una trayectoria sólida en el gremio, habló con entusiasmo sobre un plan nacional de inversión y empleo. Su meta: impulsar un crecimiento económico acelerado que incluya a más venezolanos. Frente a la incertidumbre actual, Capozzolo apuesta por reducir la carga fiscal, fomentar la formalidad y regionalizar esfuerzos para revitalizar las regiones. Su tono, cargado de esperanza, refleja el pulso de un sector empresarial que no se rinde y busca soluciones reales.
Capozzolo destacó la urgencia de revisar los costos de producción, que hoy ahogan a las empresas. Propone un diálogo público-privado para ajustar impuestos municipales, que no responden a la economía actual de 100 mil millones de dólares y un millón de barriles de petróleo. “Necesitamos un marco institucional que respalde el crecimiento”, afirmó con convicción. Su plan incluye leyes de inversión y transferencia de activos públicos improductivos al sector privado, siempre desde la autonomía gremial. La idea es clara: crecer juntos, con inclusión y diálogo.
Empleo como motor económico
El empleo está en el corazón de la propuesta de Capozzolo. Reconoce que el salario mínimo no cubre las necesidades básicas de los venezolanos. Por eso, insiste en un diálogo tripartito con trabajadores y el Estado para lograr un equilibrio. “Queremos rebajas fiscales a cambio de más empleos y mejores sueldos”, explicó. Su visión incluye incentivar a las empresas para que inviertan en tecnología y exportaciones, generando una espiral virtuosa de consumo y trabajo. La interacción con los gremios laborales, intensificada en los últimos cinco años, da fuerza a su propuesta. Capozzolo sueña con una Venezuela donde el trabajo digno sea la norma, no la excepción.
Salarios y justicia para trabajadores
El tema salarial es un desafío crucial. Capozzolo subraya que el salario mínimo, prerrogativa del Estado, no satisface las necesidades normativas de los trabajadores. Propone un consenso para balancear salarización y bonificaciones sin dañar a empresas ni empleados. Además, plantea actualizar la Ley del Trabajo, diseñada para una economía petrolera que ya no existe. “Hoy, el 50% del PIB lo aporta el sector privado”, señaló con orgullo. Su fórmula busca un marco legal que proteja a los trabajadores, pero también permita a las empresas crecer. La meta es clara: un salario que devuelva el poder de compra al venezolano.
Financiamiento para un futuro próspero
El financiamiento es otro pilar de su plan. Capozzolo aboga por masificar el acceso al crédito, tanto interno como externo, para que las empresas completen su ciclo económico. “Sin financiamiento, no hay producción ni empleos”, afirmó con franqueza. Propone incentivos fiscales para atraer inversionistas locales y extranjeros, priorizando a quienes ya están en Venezuela. Su visión incluye leyes de inversión que estimulen el crecimiento y la competitividad. “Cuando un empresario resuelve un problema, lo hace para todos”, dijo, con un dejo de emoción. Este enfoque busca una economía diversificada, lista para competir globalmente.
Diálogo para una Venezuela postpetrolera
Capozzolo apuesta por un diálogo abierto y participativo. Su propuesta de regionalización busca que cada zona del país aproveche sus fortalezas. Insiste en revisar aranceles y políticas que afectan la producción local frente a la competencia extranjera. “Necesitamos una Venezuela postpetrolera, con una economía diversa”, aseguró. Su liderazgo en Fedecámaras promete ser una palanca para resolver problemas internos y externos, siempre con la inclusión como bandera.
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