
Donald Trump ordenó la madrugada del sábado un ataque sorpresa contra las bases nucleares iraníes de Fordow, Natanz e Isfahán. Sin aval del Congreso, este bombardeo intensifica el conflicto en Oriente Medio y dispara alertas sobre el petróleo. Los analistas de Bloomberg predicen una respuesta militar iraní por motivos políticos. Un cierre del estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del comercio mundial de crudo, podría catapultar el precio del Brent a 130 dólares. Y es que, como un dominó, esto desataría una crisis económica global. Los consumidores sentirían el golpe al llenar el tanque. La magnitud de la represalia iraní definirá si el mundo enfrenta una tormenta económica o un respiro negociado.
Petróleo: Un equilibrio frágil
Una represalia “calibrada” contra activos estadounidenses, similar a la de 2020 tras la muerte de Qassem Soleimani, podría estabilizar el petróleo, según Bloomberg. “Ambas partes negociarían para desescalar”, afirman. En X, usuarios comparan la situación con un “malabarismo” geopolítico. Sin embargo, un ataque severo a instalaciones energéticas o el bloqueo de Ormuz encendería los precios, afectando la inflación. El País señala que el gas natural licuado, vital para Europa, también sufriría por la ruta qatarí. La incertidumbre, como una nube oscura, amenaza el crecimiento mundial.
Estrecho de Ormuz: El punto crítico
El estrecho de Ormuz, un paso angosto, canaliza el 35% del petróleo marítimo global. Cerrarlo sería como cortar una arteria económica. MacroYield advierte que el gas en Europa se dispararía. eToro duda que Irán arriesgue esta medida, pues depende de sus exportaciones a China. Y es que, para Teherán, calibrar su respuesta es clave. En redes, algunos ven un “jaque” iraní, pero otros temen una escalada impredecible. Este conflicto, con el petróleo en juego, mantiene al mundo en vilo.
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