
Vanessa Davies y José Gregorio Yépez, en su programa Agenda Común del 9 de junio de 2025, entrevistaron al profesor y activista político Luis Fuenmayor Toro. Con los derechos humanos como faro, el espacio desentrañó la crisis multidimensional que azota Venezuela. La verdad es que Fuenmayor, exrector de la UCV, no se guardó nada. Habló del próximo evento electoral del 27 de julio, la polarización entre el gobierno y la oposición, y la apatía ciudadana que crece como un río desbordado. Además, alertó sobre las maniobras del gobierno para desmantelar la democracia con reformas que restringen la participación. Su tono, entre preocupación y esperanza, llamó a resistir organizadamente, como quien planta cara a una tormenta. La entrevista, cargada de franqueza, dejó claro que el pueblo venezolano enfrenta un camino cuesta arriba, pero no imposible.
Una elección que no alivia la crisis
Luis Fuenmayor pintó el evento electoral como un choque de “trencitos”: el gobierno y la oposición liderada por María Corina Machado. Ambos, asegura, celebrarán victorias a su manera. El gobierno arrasará con alcaldías y consejos municipales, consolidando su poder. La oposición, en cambio, deslegitimará al régimen, poniéndolo contra las cuerdas, pero sin derribarlo. ¿Y el pueblo? Derrotado, atrapado en la miseria. Y es que la abstención, que arrancó en los 90 con Carlos Andrés Pérez, se ha vuelto un gigante. Un 40% de los votantes, desencantados, ya no confía en las urnas. Convencerlos exige un liderazgo que inspire, que despierte entusiasmo, algo que hoy escasea. Fuenmayor, con un dejo de tristeza, señaló que la orfandad política no se resuelve pronto. Hace falta tiempo, quizás una década, para construir una alternativa sólida.
Resistir la crisis con organización
La reforma constitucional que impulsa el gobierno enciende todas las alarmas. Fuenmayor advierte que busca controlar el proceso electoral, quizás con un modelo que mezcle circuitos comunales y municipales, como un rompecabezas tramposo. El gobierno, dice, teme otro sobresalto como el del 28 de julio de 2024. Por eso, desestimula el voto: no actualiza el registro electoral, no motiva a los nuevos votantes. ¿La respuesta? Resistir desde ya. Organizarse en los barrios, hablar con la gente, explicarles el peligro. No basta con esperar a que el gobierno anuncie la reforma, hay que actuar ahora. Luis Fuenmayor insiste: votar es ponerle piedras en el camino al régimen, aunque sean pequeñas. Esas “piedritas” molestan, incomodan, y sumadas, pueden cambiar el rumbo. La resistencia, asegura, va de la mano con organizarse, como quien teje una red para sostenerse.
La sociedad civil ante la crisis
La sociedad civil tiene un papel crucial, pero solo si se organiza. Fuenmayor lo explica claro: no participas si te quedas viendo televisión. La acción y la organización son inseparables, como el café y la mañana. No se trata de planear durante años para luego actuar; organizarse ocurre mientras participas. En las elecciones pasadas, vio a jóvenes y trabajadores en la carretera Caracas-La Guaira, grabando videos a las 10 de la noche, con entusiasmo genuino. Aunque no convencieron a todos, ahí estaba la semilla de un cambio. Pero la polarización, con sus gritos de un lado y otro, seduce más que una tercera vía. La abstención, con un 40% en la elección de Edmundo González Urrutia, se ha vuelto estructural, agravada por la diáspora y un registro electoral desactualizado. La solución, dice Fuenmayor, está en líderes jóvenes, de 50 años para abajo, que conecten con la gente.
Lecciones de Colombia y la crisis vecina
Luis Fuenmayor no esquivó el tema de Colombia, donde el narcotráfico, asegura, reina como un titiritero. Llamó a Colombia un narcoestado, con instituciones infiltradas y bases estadounidenses que complican el panorama. La reciente violencia, cree, busca desestabilizar a Petro para favorecer a los narcogobernantes. Venezuela, por suerte, no ha llegado a ese extremo, pero la polarización podría empujarla. Con un ruego casi personal, Fuenmayor pidió al gobierno y a la oposición extremista no llevar al país a un abismo. Su llamado es a la sensatez, a pensar en la patria. Cerró con un mensaje optimista: hay gente dispuesta a liderar, a construir. La resistencia, insiste, empieza en los barrios, en cada voto, en cada conversación. Agenda Común, con el apoyo de Punto de Corte, Doble Vía y El Martillo, sigue siendo un espacio para entender y enfrentar la crisis venezolana.
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